18 de diciembre 2003 - 00:00

Diálogos en Wall Street

Diálogos en Wall Street
(El diálogo es con un operador de la Bolsa de Nueva York, a quien para no identificarlo se lo apoda Gordon Gekko, por el personaje que interpretó Michael Douglas en el film «Wall Street». El tema es el auge de las Bolsas mundiales, si seguirá en 2004, qué pasará con las tasas de interés y cómo vendrán los balances empresarios.)

PERIODISTA:
El Dow Jones cruzó el umbral de los 10 mil puntos. Y se instaló allí. El NASDAQ, a su vez, batalla con los 2 mil puntos. Y conquistarlos sólo parece cuestión de tiempo. ¿Esta demostración de fortaleza encierra un presagio para 2004?

Gordon Gekko: Arrancaremos 2004 con pie muy firme. Hay una estacionalidad muy marcada luego de Navidad en términos de liquidez y flujos de fondos. Con el trasfondo de la creciente confianza que uno observa en Wall Street es difícil no pensar en una aceleración de la suba...


P.:
Ud. creía que las Bolsas iban a corregir sus valores durante diciembre para retomar el alza en enero. Esa corrección no se produjo.

G.G.: Las cotizaciones apenas cabecearon...


P.:
¿Y la suba se producirá igual?

G.G.: Dado que nadie se anima a bajarse por temor a perder el tren... Piense que habrá más dinero pugnando por trepar a los vagones en enero.


P.:
Es una euforia parecida a la que gobernó los años dorados de los '90...

G.G.: Es lo más parecido que hemos visto desde entonces. Pero no es lo mismo...


P.:
Es menos irracional...

G.G.: Se trata de una exuberancia en grageas...


P.:
Cuando Greenspan lanzó su famosa advertencia, el Dow Jones orillaba apenas los 5.600 puntos...

G.G.: Digamos que tuvo visión de futuro. Mi punto es que no es lo mismo 10 mil puntos hoy que cuando el Dow Jones pisó este terreno por primera vez en los '90. Las ganancias son mayores hoy y el ciclo económico atraviesa todavía una fase temprana de expansión... La dinámica de los márgenes de ganancia es muy atractiva; con costos laborales por unidad de producto en franco descenso; algo que, le recuerdo, no sucedió nunca la década pasada.


P.:
¿A qué se debe este milagro? ¿Es el boom de la productividad?

G.G.: Es un matrimonio entre la mayor productividad y el ritmo más mesurado de ascenso en las remuneraciones. No se olvide que la tasa de desempleo -si bien bajó medio punto desde su máximo-todavía se ubica dos puntos por encima del valor más bajo en los '90. Esta vez es el capital el que recibe una mejor tajada de los ingresos.


P.:
Aun así, las acciones no lucen tan baratas...

G.G.: No lo están. Especialmente las acciones de tecnología. Aunque se mueven a varios cuerpos de distancia de los niveles con los que supimos convivir cuatro o cinco años atrás. Y si las cotizaciones se mantuvieran estables -cosa que dudo-, esa sobrevaluación se podría corregir otro 10% o 15% durante 2004.

P.:
Ve buenos balances empresarios en camino...

G.G.: Así es. Por influjo de tres razones. Primero y principal, por la magia del apalancamiento operativo que se acentúa en la medida en que la economía repunta. Otra, en parte, el efecto de un dólar más débil sobre las ganancias obtenidas, primordialmente, en Europa. Y también el impacto favorable del segundo paquete de reducciones de impuestos lanzado por la administración Bush.


P.:
¿Esos buenos balances pueden comenzar a impactar ya?

G.G.: A partir de mediados de enero recibiremos una nueva avalancha de cifras. Año contra año pienso en una mejoría que podría rozar 25% para los resultados del último trimestre de 2003 de las compañías que componen el S&P500.


P.:
No parece mal.

G.G.: Es que no está nada mal.


P.:
Sin embargo, la Fed podría aguar la fiesta.

G.G.: Como poder, podría. Pero esa idea no parece figurar en sus planes.


P.:
¿Está seguro? El último comunicado de la Fed restableció el balance entre los riesgos de una caída no deseada de la inflación y los riesgos de una suba de precios...

G.G.: Las últimas minutas son mucho más reveladoras de la verdadera posición de la Fed...


P.:
¿Y qué dicen las minutas?

G.G.: Que los miembros del Comité de Política Monetaria piensan que la expansión de la economía no va a absorber los amplios márgenes disponibles de mano de obra desempleada hasta bien avanzado 2005. O quizá más tarde aún.


P.:
No lo sabía.

G.G.: No se preocupe. El mercado ya tomó nota. Habrá percibido la descompresión en el mercado de bonos del Tesoro...


P.:
¿Esto saca a la Fed -y a una probable suba de tasas- de la agenda de los potenciales peligros para todo 2004?

G.G.: La Fed se reserva el derecho de cambiar de opinión. Pero su hipotética intervención durante la primera mitad del año próximo luce muy poco probable...

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