17 de abril 2024 - 00:00

Diálogos de Wall Street

¿Son tiempos de resistir, Gordon Gekko, o ya pasó el temporal?

El especialista -escudado bajo el seudónimo de Gordon Gekko- analiza la actualidad de Wall Street.

El especialista -escudado bajo el seudónimo de Gordon Gekko- analiza la actualidad de Wall Street.

Periodista: Conviene ponerse el casco. Comenzó el bombardeo. Y no son únicamente los drones en Medio Oriente. Wall Street está bajo fuego intenso. Se quebraron todas las medias cortas de los índices principales.

Gordon Gekko: Es así. Y era hora. Estábamos sobre aviso y eso ayudó a prepararnos mentalmente. Para los prudentes les permitió buscar refugio.

P.: Israel dispone de un escudo anti misiles, muy efectivo. ¿Qué tienen los mercados para guarecerse?

G.G.: Nada que se le parezca. Su mejor defensa ha sido un buen ataque. Con los fundamentos de su lado, en un principio, y después, dejándolos detrás, a la zaga. En ese sentido, sus espaldas quedaron bastante descubiertas.

P.: Discrepo. La FED es su amiga. No es poco respaldo.

G.G.: No es menor. Pero es arma de doble filo.

P.: El banco central no pierde la calma aun cuando la data de inflación decepcione. Y mantiene su proyección de recortar las tasas este año a pesar de todas las novedades. ¿Qué pasaría si le diera cabida de nuevo a la idea de subir las tasas para asegurarse el control de la inflación?

G.G.: En enero y febrero, la inflación trajo malas noticias. Y el rally no se mosqueó. Siguió vibrante. Los mercados no se cubrieron porque la FED los cubrió. No era, a su juicio, un desvío de la tendencia bajista. Más bien, sacudones del camino. Si usted quiere, la (calma de la) FED los ayudó a subir. En marzo se repiten los tumbos, la FED no cambia el guión, pero los mercados están sensibles. No hay ningún escudo, ninguna muralla que los proteja. Eso quedó atrás. Las acciones, prudentes, respetaron los viejos récords de 2022 hasta enero. Ahora están trepadas a lo más alto de su valuación y de repente, si la data los traiciona, son vulnerables.

P.: Aunque la FED se mantenga fiel a su posición.

G.G.: Aun así. En un escenario como el de hoy, en el que se aceleraron con ganas el empleo, la actividad y los precios, todo junto, un banco central que permanece de brazos cruzados le transfiere a los bonos del Tesoro toda la tarea de contención. Es casi una carga pública.

P.: Las tasas cortas se ubican en 5,50% desde julio. Inmóviles. Son las tasas largas las que se agitan cada vez que la macro da un barquinazo imprevisto.

G.G.: Powell y su gente comentan desde el palco. Trazan dibujos -mapas de puntos- en el pizarrón. Pero, no intervienen hace ocho meses. Los que trabajan en el terreno son los “bond vigilantes” que van de acá para allá. De 3,50% a diez años a 5%. Y luego de 5% a 3,75%.

P.: Y ahora otra vez con fuerza para arriba. Ya rompieron 4,50%.

G.G.: Después del aumento fuerte de las ventas minoristas habilitaron un escalón por encima de 4,60%. A pesar del ataque iraní a Israel y de la incertidumbre por las represalias.

P.: Las tasas largas deberían estar tironeadas entre la economía robusta que las empuja hacia arriba y los tambores de guerra. Los bonos del Tesoro son el refugio mejor en tiempos turbulentos. Las tasas largas tendrían que moderarse a su influjo. Pero siguen en alza.

G.G.: Son dos fuerzas contrapuestas. Queda claro qué temor hoy pesa más. No, no es el fin del mundo. Hay que seguir apretando las clavijas entonces.

P.: La mesa está servida para una corrección. Haya guerra o haya paz.

G.G.: Hace tiempo. Digo, las condiciones para corregir están dadas hace tiempo. Y ya había guerra -y en el corazón de Europa- de mucho antes. Con un mercado bear. Y con un mercado bull.

P.: No parece ser la muerte de nadie.

G.G.: Peor todavía. Así es cuando está por comenzar el baile.

P.: ¿Cree que los balances pueden torcer el destino y permitir que el rally continúe sin mayores rasguños?

G.G.: Es posible, pero lo creo menos que dos semanas atrás. Es más probable que el deflactor del consumo personal nos arroje una lectura menos dañina de la inflación de marzo que la que instaló la canasta del consumidor. Eso sí.

P.: ¿Por qué?

G.G.: Porque la situación es mejor. Incidió mucho un aumento desmesurado del costo del seguro de los automóviles. Y el deflactor toma el dato de la inflación mayorista, donde no hubo variación. Pero eso sería una anécdota. La difusión de los aumentos de precio, la cantidad de ítems que sufrieron incrementos, se redujo sensiblemente. Es una señal positiva de fondo aunque demore en advertirse.

P.: Si la inflación da bien, podemos zafar de la corrección.

G.G.: Podríamos rebotar, pero continuar con el tiroteo. Sería lo más lógico. Un serrucho de un par de meses hasta que decante la efervescencia de arrastre, y nos deje en un terreno más firme y con menos humo.

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