“Al poco tiempo de asumir, el próximo gobierno se presentará ante el desafío de reconocer una mayor inflación, con elevados costos sociales y políticos que esto implica, u optar por aumentar los subsidios económicos, alimentando el desbalance fiscal”. Así lo afirmó ayer la consultora Ecolatina, al señalar que “la solución de este dilema deberá darse en el marco de un plan económico integral, que abarque objetivos acerca de la deuda pública, los precios y el crecimiento”.
Dicotomía 2020: elegir entre más inflación o más déficit
La primera opción tendrá mayores costos sociales y políticos, mientras que la segunda aumentará el desbalance fiscal, aunque estiman que esta última "sólo será válida en lo inmediato; no es sostenible".
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De todas formas, Ecolatina advirtió que “la posibilidad de contener la inflación ‘pisando’ las tarifas sólo será válida en lo inmediato: un atraso significativo no es sostenible fiscalmente”. Explicó que, “si se mantuvieran fijados los precios del gas y la electricidad hasta las elecciones legislativas de 2021, el peso de estos en la canasta de consumo de los hogares volvería al nivel posterior a los primeros aumentos de 2016, desandando gran parte de la recomposición realizada por la actual administración”. “El costo de los subsidios crecería rápidamente, engrosando un gasto que nadie está dispuesto a financiar y, por lo tanto, gestando una nueva corrección que tendrá lugar más temprano que tarde”, agregó. Y resaltó que “la dicotomía se reduce a cuándo y en conjunción con qué políticas aumentarán los servicios públicos”.
Tras el acuerdo con el FMI, el Gobierno redobló sus esfuerzos en ajustar las cuentas públicas, planteando una exigente meta de equilibrio fiscal primario para 2019, consistente con la eliminación del financiamiento del BCRA al Tesoro y un crecimiento nulo de la base monetaria. “Sin embargo, la profundización de la crisis tras las PASO, que erosionó la recaudación por enfriamiento de la actividad, y las políticas orientadas a apuntalar el consumo en un contexto de caída de los ingresos reales deterioraron el balance primario de Hacienda”, señaló la consultora. Esto impidió alcanzar la meta de equilibrio fiscal incluso considerando los ajustadores acordados con el FMI. Ecolatina estimó un rojo en torno al 0,7% del PBI para este año.
Con respecto al 2020, la consultora estimó que el Gobierno “contará con pocos grados de libertad para elegir su política fiscal: con los mercados privados de crédito cerrados, una negociación con el Fondo pendiente y una baja demanda de pesos, difícilmente podrá recurrir al endeudamiento y la emisión para relajar su restricción de presupuesto”. En consecuencia, “deberá achicar nuevamente el déficit”, comentó. Pero señaló que una suba en el nivel de retenciones o un incremento en el impuesto a los bienes personales no serán suficientes. Remarcó que “resultará también necesario atender la dinámica de algunos gastos para que su evolución no se convierta en un peso que el Estado no pueda afrontar”. En esta línea, sostuvo que “los subsidios económicos, que actualmente representan en torno a 2% del PBI, surgen como una variable clave para el rumbo de las finanzas públicas”.




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