25 de junio 2003 - 00:00

Dolarización más quita afecta a bancos y AFJP

En una reunión con banqueros, el secretario de Finanzas, Guillermo Nielsen, confirmó que los denominados préstamos garantizados lanzados por Domingo Cavallo un mes antes del default y luego pesificados se incluirán en la reestructuración de la deuda. Esto significa que sus tenedores, AFJP y bancos locales verán redolarizarse esos papeles de la deuda, pero para aplicarles luego una quita del orden de 70%. Es otro retroceso: primero Duhalde prometió pagarlos, pero en pesos. Ahora en dólares, pero con quita.

El secretario de Finanzas, Guillermo Nielsen, decidió no dar demasiadas vueltas: «Tenemos mucha presión de los acreedores externos y por eso tendremos que aplicar una quita sobre los préstamos garantizados». De esta forma, el funcionario reconoció ayer por la mañana ante un grupo de banqueros lo que ya había trascendido el fin de semana. Sin embargo, evitó dar detalles respecto de la forma en que se avanzará con dicha reestructuración, que podría ir desde una quita del capital nominal hasta un importante alargamiento de los plazos de cobro. Los préstamos garantizados están en poder de bancos, AFJP y tenedores individuales, es decir que la mayor parte la tienen inversores argentinos.

Pero el dato más relevante es que ya habían sufrido una primera quita en febrero de 2002, cuando fueron pesificados a $ 1,40 más CER, lo que hoy representa un descuento cercano a 29% respecto de los dólares originales. Además, se estiraron los plazos de pago y hubo una fuerte reducción de la tasa de interés. Los interlocutores fueron media docena de banqueros, nucleados en Abappra y ADEBA, las dos cámaras que agrupan a instituciones nacionales públicas y privadas respectivamente. Sin embargo, no estuvieron en la reunión los bancos extranjeros, agrupados en ABA.

Entre los participantes estuvieron Carlos Heller (Credicoop), Ezequiel Carballo (Macro/Bansud), Guillermo Cerviño (Comafi), Luis Ribaya (Galicia), Felisa Miceli (Nación) y Roberto Feletti (Ciudad). «Nosotros ya sufrimos la quita, no tiene sentido que se avance otra vez sobre lo que ya fue pesificado», retrucó uno de los banqueros invitados. Pero Nielsen sólo atinó a poner paños fríos: «Estamos en etapa de análisis y ya veremos cómo avanzamos en esta área». Los acreedores más díscolos en la negociación se encuentran los japoneses, italianos y holandeses. En estos países, el equipo económico enfrentó las mayores resistencias para avanzar con una reestructuración de la deuda, que podría incluir una quita en el valor de los títulos de hasta 70%. Estos grupos de acreedores mantienen una posición casi extorsiva con el gobierno: si no se trata con igual severidad a los argentinos, no aceptarán la propuesta, aseguran. «Los asesores jurídicos nos indican que no tenemos demasiadas formas de remediar este tipo de posturas», les explicó Nielsen al reconocer que se trata de una decisión compleja que deberá tomar el gobierno. En cambio, la postura del Fondo Monetario Internacional sería esta vez favorable para los tenedores argentinos. Quienes están asesorando en materia de deuda recomendaron «no tocar» los BODEN (los únicos que se estarían salvando de la reestructuración) ni los préstamos garantizados. A la salida de la reunión, los banqueros especulaban con la posibilidad de que los préstamos garantizados sean redolarizados y sobre ese monto original se efectúe la quita correspondiente.

• Efecto negativo

Ese es el consejo que el ex secretario de Finanzas, Daniel Marx, le acercó hace algunas semanas a Nielsen, con quien dialoga semanalmente. Una decisión en esta línea tendría un efecto muy negativo sobre los ya golpeados balances de los bancos (que tienen un alto porcentaje de títulos del Estado argentino) y también sobre los futuros jubilados que están agrupados en las AFJP, que ya sufrieron la pesificación de sus activos estatales a $ 1,40 más CER. Ahora, los fondos de pensión reclaman la redolarización de sus tenencias, aunque también podrían soportar nuevas quitas o un fuerte estiramiento de los plazos. En total, los préstamos garantizados suman u$s 26.500 millones. Sumados a los bonos en default por u$s 76.000 millones, implica que el monto total que entra en la reestructuración de la deuda asciende a u$s 102.500 millones. Nielsen también confirmó la fecha del 23 de setiembre como punto de partida, pero reconoció que el proceso podría demorar mucho: «Hay muchos tenedores y gran cantidad de jurisdicción, lo que dificultará mucho el proceso», indicó. Pero aunque éste fue el primer tema de la reunión, en realidad el encuentro desarrollado en el Palacio de Hacienda tenía como objetivo repasar algunas cuestiones vinculadas a las compensaciones pendientes, que por la tarde los banqueros discutieron con los diputados de la Comisión de Finanzas. El principal reclamo es que no se obligue a los bancos a apelar los amparos que reciben en contra, que según el proyecto es la única manera de recibir los bonos de compensación por las medidas cautelares recibidas. Además, también pidieron una modificación en la tasa de interés que pagarán los nuevos títulos (BODEN 2011 en pesos) que recibirán por las compensaciones. Nielsen aprovechó también para reiterarles a los bancos que está descartada la posibilidad de reabrir el corralón para quienes decidan recuperar sus depósitos. «Con todas las oportunidades que hubo, si hubo ahorristas que prefirieron no desprogramar, no vemos por qué ahora sí aceptarían», señaló.

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