5 de noviembre 2000 - 00:00

Dornbusch fue más duro en privado: "Crisis inminente"

En privado, el economista Rudiger Dornbusch fue mucho más duroque en público: durante un almuerzo con colegas locales sostuvo que laeconomía argentina atravesará una crisis de primer nivel antes de que termineel año, a menos que el presidente Fernando de la Rúa tome medidasque deberían incluir -según él- el nombramiento de un nuevo gabinete encabezadopor Ricardo López Murphy en la cartera económica.

Las afirmaciones se produjeron un día antes de que compartiera elestrado con José Luis Machinea, Domingo Cavallo y Miguel Angel Broda,en ocasión del lanzamiento del fondo Dolphin, gerenciado por losejecutivos de IRSA.

Allí los empresarios -casi medio millar-aplaudieron fuerte a Machinea:acababa de llamar «frívolo, irrespetuoso e irresponsable» aDornbusch, que poco antes había dicho de Fernando de la Rúa que era «unpresidente para los domingos a la tarde».

Esos mismos empresarios, sin embargo, habían ovacionado a Dornbusch minutosantes, cuando sostuvo que una de las medidas fundamentales que debía tomar elgobierno era lograr «que Alfonsín se calle la boca de una vez». Suinvocación cayó en oídos sordos: ayer mismo el ex presidente convocó a unaconferencia de prensa para referirse a la economía.

Machinea -quien enfatizó que «el pago de la deuda no es una opción,es una obligación; de lo contrario quedaremos fuera de toda posibilidad definanciarnos», había llegado al salón en medio de las proyecciones de MiguelAngel Broda, que auguró un crecimiento para 2001 de 2,5%.

Después, el titular del Palacio de Hacienda soportó con mal disimuladofastidio el discurso de Dornbusch, que pintó un negrísimo panorama para laeconomía argentina.

«Dornbusch tiene dos facetas: es un hombre muy inteligente, pero tambiénes frívolo, irrespetuoso e irresponsable; en esta segunda faceta de supersonalidad se enmarca su calificación del presidente De la Rúa», dijo. Dornbuschpareció turbado, y hasta sorprendido por la sonora aprobación de la platea.

Lo que la inmensa mayoría de los presentes ignoraba era que Machinea yDornbusch ya habían estado juntos algunas horas antes: el economista visitó alministro la tarde del jueves, en un encuentro que no trascendió pero en el queya despuntó -se dice-la pelea de un día después.

Al mediodía, Dornbusch había tomado parte de un almuerzo con colegaslocales en la sede de IRSA: el propio Broda, Daniel Artana, Nicolás Dujovne,Carlos Rodríguez, Juan Llach y Roberto Santángelo, además de la plana mayorde la empresa convocante, encabezada por Eduardo Elsztain y MarceloMindlin.

Poco tiempo

Allí, Dornbusch fue más duro aún que lo que sería en público horas mástarde; afirmó que la economía local todavía no había visto lo peor: «Seviene una crisis de primer nivel -dijo-. Hay menos tiempo parareaccionar de lo que ustedes suponen», auguró.

Según él, esa crisis podría desatarse ya antes de que termine el año,a menos --sostuvo-que De la Rúa haga algo para «despegarse» de Alfonsín yque nombre a un nuevo gabinete encabezado por López Murphy.

Después se deshizo en elogios sobre el ministro de Defensa y relató unaanécdota que le habían referido: «Me contaron que hace poco el Ejército hizoun ejercicio de salto nocturno en paracaídas y le ofrecieron sumarse. LópezMurphy, que hizo el Liceo Militar y se especializó en paracaidismo, aceptólanzarse de noche. Pero además lo hizo sabiendo que el oficial que le armó elparacaídas había sufrido una reducción de salario dispuesta por él mismo pocoantes. ¿Ven? Esa es la audacia que requiere hoy la Argentina para susconductores».

Después de «moverle el piso» a Machinea en forma desembozada, Dornbuschcaminó por Hipólito Yrigoyen las tres cuadras que separan las oficinas de IRSAdel Ministerio de Economía y se sentó a tomar un café con él en su despacho delquinto piso.

La polémica Machinea/Dornbusch (el ministro lo calificó de «eleconomista más pesimista de los últimos años») no logró oscurecer del todoel lanzamiento de Domingo Cavallo como candidato a vicepresidente.

«Es la salida perfecta», se entusiasmó uno de los hombres de negocios quehabían sido convocados por IRSA al lanzamiento de su fondo Dolphin:«Cavallo asume como vice, De la Rúa no tiene que irse y alguien toma elgobierno en serio». Varios a su alrededor, después de terminadas laspresentaciones y conversando en el bar del Alvear Palace asintieron.

Cavallo había propuesto durante su discurso que se convocara aelecciones simultáneas para senadores y vicepresidente. «Si esto sucediera,yo me postularía», anunció con (mal) fingida timidez. El inicio de sucampaña electoral fue recibido con carcajadas y aplausos por la platea.

En las sillas dispuestas en el Salón Versailles (que fue escenariotambién de la única presentación personal en el país del ex mentor de los jóvenesempresarios de IRSA, George Soros) se acomodaron -entre muchos otros-elconstructor Amadeo Riva, el banquero Emilio Cárdenas, el exministro, intendente y actual consultor Jorge Domínguez (se recordabaque se calzó el casco y junto con Soros dieron la palada inicial de lasobras en el shopping Abasto), el directivo boquense y ejecutivo delgrupo Macri Orlando Salvestrini -que se sobresaltó cuando Machineaanunció que «en pocos días más saldrá la desregulación del correo y será conmás competencia y no menos, como pretenden algunos»-, el «uno» del Citigroupen la Argentina, Carlos Fedrigotti, Ricardo Lifsic (Starwood-Sheraton),Ricardo Bluthein (Orígenes), Alberto Términe (Siembra) y elanalista Jorge Castro.

Fernando «Aito» de la Rúa llegó para un almuerzo «ex post», porlo que se enteró después y por terceros de todo lo que había sucedido y sehabía dicho de su padre en el estrado.

En ese agasajo -al que fueron invitados muy pocos de los asistentes allanzamiento del fondo, y al que concurrieron todos los integrantes del panelsalvo el ministro-la segunda línea del Dolphin no pudo evitar hacer un amargobalance.

Es que habían pagado (entre honorarios, desplazamiento y hotel) cerca deu$s 30.000 por la presencia de Dornbusch para prestigiar el lanzamientode su primer fondo local y las palabras del economista estadounidense habíanresultado un verdadero «piantavotos» para inversores.

 

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