23 de septiembre 2004 - 00:00

Dudas de inversores por IVA y ENARSA

Nueva York, EE.UU. -Antes del almuerzo organizado por el Consejo de las Américas, Néstor Kirchner afrontó más de una docena de preguntas de los integrantes del comité ejecutivo de la institución, en el que participan unas 30 compañías. La reestructuración de la deuda, los impuestos distorsivos, el futuro de ENARSA y la situación del Banco Central tras la salida de Alfonso Prat-Gay fueron algunas de las principales consultas que se hicieron en privado. Sólo hubo una consulta por la deuda, la primera. Kirchner dejó claro que no podría dar demasiados detalles «hasta que la SEC apruebe la oferta». Sólo explicó que esperaba un resultado «exitoso».

«¿Qué va a pasar con los impuestos que traban la producción?»,
le consultaron. Kirchner buscó dar una respuesta amigable al señalar que «ni el impuesto al cheque ni las retenciones forman parte de la política tributaria que este gobierno tiene en mente. Irán bajando a medida que la situación fiscal se estabilice», adelantó.

En cuanto a la situación del IVA, aseguró que está en contra de una baja diferencial («No daría previsibilidad»), y que por ahora quedó congelada una reducción generalizada: «Cada punto nos cuesta casi 600 millones de dólares por año. No queremos dar pasos en falso».

En el encuentro estaban: William Rhodes (Citigroup y titular del Council of the Americas), Carlos Bardassano (Grupo Cisneros), Brian O'Neill (JP Morgan Chase), y Miguel Gutiérrez ( Telefónica), entre otros.

En cuanto a la situación del BCRA, negó ante una consulta de un banquero de Morgan Stanley que se estuviera perdiendo independencia en la institución: «Fue Prat-Gay quien prefirió no continuar», contestó.

• Conclusión

«Estaba de buen humor, se lo notó más afianzado que la última vez, aunque no fue tan simpático», era la conclusión de varios de los asistentes a sendas reuniones, que también habían participado de un evento similar cuando Kirchner viajó a Nueva York en mayo. A diferencia de aquel encuentro, esta vez no hubo saludo presidencial mesa por mesa. Apenas cinco minutos de pie antes de retirarse del hotel para un saludo de ocasión con los que estaban más cerca.

Aprovechando la falta de prensa, algunos ejecutivos no escondieron su inquietud ante Kirchner por proyectos como la creación de ENARSA o el nuevo marco regulatorio para empresas de servicios públicos: «Esta es la idea del gobierno, pero pusimos estos proyectos a disposición del Congreso para que sean discutidos y modificados si los legisladores lo consideran conveniente», enfatizó.

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