4 de diciembre 2003 - 00:00

EEUU elimina aranceles al acero

Lo decidió George Bush . Fue tras la fuerte controversia que mantuvo con Europa. La OMC había calificado a las sobretasas como ilegales. La organización debía ratificar en estos días su veredicto contrario a la aplicación de los aranceles. La Unión Europea había amenazado a responder con hasta u$s 2.200 millones en sanciones contra bienes de EEUU. "Estas medidas de salvaguarda han cumplido con su objetivo y, como resultado de circunstancias económicas cambiadas, es hora de levantarlas", dijo el presidente estadounidense.

El presidente de EEUU, George W. Bush, suprimió hoy los aranceles especiales a la importación de acero, en una decisión esperada desde hace semanas por el sector.

"Ha llegado el momento de levantarlos", manifestó el presidente estadounidense en una declaración que fue leída en rueda de prensa por el portavoz de la Casa Blanca, Scott McClellan.

El presidente evitó anunciar personalmente la supresión de estos aranceles, en una medida que puede perjudicarle cara a las elecciones presidenciales de 2004 en los principales estados productores de acero: Pensilvania, Virginia Occidental y Ohio.

Bush destacó en su declaración oficial que los aranceles de hasta un 30 por ciento impuestos en marzo de 2002 con la intención inicial de mantenerlos hasta el año 2005 "han logrado su propósito".

"Y como resultado de un cambio en las circunstancias económicas, ha llegado el momento de levantarlos", leyó McClellan.

En la declaración, el presidente expresó su convicción de que "los trabajadores estadounidenses pueden competir con cualquiera en el mundo siempre que tengan condiciones justas y equilibradas".

Antes de la esperada decisión, Bush manifestó que impuso esta barrera a la importación "para dar tiempo a la industria del acero a hacer ajustes y para darnos tiempo de decirle al mundo que comerciaremos, pero que lo haremos de una manera justa".

En una breve comparecencia ante los medios en la Casa Blanca, adelantó que basaría su decisión final "en la creencia de que los consumidores estadounidenses y la economía estadounidense están mejor en un mundo en el que se comercia con libertad y justicia".

Para contrarrestar el perjuicio que puede sufrir el sector siderúrgico nacional, la administración estadounidense anunció que pondrá en marcha un estricto programa de seguimiento de las importaciones para evitar que el acero extranjero inunde EEUU.

Las empresas que compran acero y numerosos analistas del sector daban por descontado que esta misma semana se suprimirían las tasas especiales a la importación de este producto, tal y como había exigido a Washington la Organización Mundial del Comercio (OMC).

El calendario estaba condicionado por la convocatoria para el próximo miércoles de una reunión del Organo de Solución de Diferencias de la OMC, en el que se debía ratificar o desestimar la condena contra Estados Unidos por estos aranceles extraordinarios.

La Unión Europea (UE) había amenazado con aplicar aranceles a importaciones a productos procedentes de estados políticamente importantes como Florida, California, Carolina del Norte y Carolina del Sur por valor de 2.200 millones de dólares.

El representante estadounidense de Comercio, Robert Zoellick, afirmó que la situación del sector siderúrgico estadounidense ha mejorado de manera sustancial desde marzo del pasado año.

"No sólo la industria está mucho más fuerte que hace 20 meses, sino que además las circunstancias económicas han cambiado", dijo.


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