19 de marzo 2001 - 00:00

EE.UU.: Habría audaz baja de 0,75% en tasas

Washington - Nadie duda de que mañana la Reserva Federal de los Estados Unidos bajará la tasa de interés. Pero las opiniones están divididas entre los que creen que la reducción será de medio punto y los que se juegan por tres cuartos de punto, una proporción a todas luces exagerada.

La situación económica, sin embargo, hace que estos pronosticadores audaces que creen que el Comité de Mercado Abierto llevará la tasa de redescuento a 4,75% anual, no aparezcan como descabelllados.

Y no hay gran diferencia entre los cautos y los audaces. En la encuesta de «Reuters» que se hace días antes de cada reunión de la Fed, los operadores del mercado que esperan una baja de medio punto superan por 13 a 12 a los que creen en 0,75 de punto.

Si se diera la hipótesis más alta, Wall Street subiría porque ya descontó una baja de medio punto.

Shock de confianza

El organismo que preside Alan Greenspan en enero bajó dos veces la tasa de interés en medio punto en cada reunión, dejando la tasa en 5,50%.

Una fuerte baja de las tasas combinada con una reducción de los precios del petróleo y la expectativa de un recorte de los impuestos como anhela el presidente George W. Bush, puede ser un shock que devuelva la confianza a los consumidores que están muy reacios a gastar.

El efecto riqueza que proveía el NASDAQ con ganancias anuales de 80% promedio en 1999, hace que los norteamericanos no se conformen con obtener una rentabilidad de 10% anual. Tampoco los alienta a gastar más el hecho de que sus salarios hayan mejorado. Nada puede sorprender a un ciudadano que en la bolsa ha ganado casi 100% en un año. Que le aumenten sus ingresos 5% o más en términos reales, en estas circunstancias pasa inadvertido.

Con una tasa en 4,75% anual, los consumidores pueden volver a endeudarse y a inclinarse por las opciones de riesgo porque la rentabilidad de las empresas mejoraría y, por lo tanto, el precio de sus acciones.

Dimensión

Las más favorecidas serán las empresas clásicas que están en el Dow Jones. Su deuda bajará y sus costos también producto de la caída de los precios del petróleo.

Los norteamericanos ahora deben acostumbrarse a esta dimensión de rentas más bajas y la posibilidad de perder al arriesgarse. Cuando aprendan a desenvolverse en un mundo más normal, volverán a consumir y la economía de los Estados Unidos se acelerará.

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