La aceleración de la inflación no es sólo un dolor de cabeza para el gobierno y los consumidores, sino un creciente foco de conflicto entre bancos y empresas y personas endeudadas. Sobre todo aquellos deudores bancarios que tienen sus créditos pesificados y por ende indexados por precios vía el índice CER.
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Esta difícil situación ha detonado en los últimos meses intensas negociaciones entre las entidades financieras y los deudores pesificados ante el fuerte incremento del capital indexado y de los intereses. «Para muchas empresas es casi imposible cancelar el capital de sus préstamos pesificados a los actuales niveles de inflación», reconoció un banquero.
Según estimaciones del mercado los préstamos al sector privado ajustables por CER son $ 4.100 millones. De modo que están involucrados nada menos que aproximadamente 10% del total de créditos del sistema financiero.
Estos créditos pesificados incluyen a los préstamos comerciales a empresas pero también a los personales, prendarios e hipotecarios.
Cabe señalar que el grueso de los préstamos pesificados están indexados por CER porque hay un pequeño stock de créditos privados que también fueron pesificados, pero indexados aplicando el Coeficiente de Variación Salarial (CVS). Se trata de financiaciones de pequeños montos.
Si bien pasaron cuatro años de la pesificación de Remes Lenicov muchos soslayan la existencia de millonarias deudas que se ajustan por CER, principalmente en cabeza de pequeñas y medianas empresas. El capital de estas deudas pesificadas se indexa por CER y además se aplica una tasa de interés que va desde 3,5% a 8% anual, según el tipo de financiación. De modo que en 2005 estos préstamos sufrieron una actualización por CER de 12% más el pago de la tasa de interés. Es decir, que el año pasado han pagado 12% y no han podido reducir ni un peso de capital. Es la deuda más cara del país. Por eso los bancos vienen reduciendo los redescuentos que les prestó el Banco Central porque tienen el mismo tipo de ajuste.
• Complicación
El aumento de la tasa de inflación ha complicado la situación financiera de estos deudores que se han lanzado sobre los bancos solicitando renegociar la deuda. La mayoría de las empresas proponen pasarlas deudas indexadas a un esquema de tasa fija sin ajuste.
Pero los bancos se han plantado y quieren seguir aplicando el ajuste CER como lo marca la ley. El problema es que la resolución del conflicto requiere de un análisis caso por caso. Hay compañías exportadoras con liquidez que solicitan una refinanciación. En estos casos los bancos son más inflexibles porque la situación de la empresa brinda margen. Sólo en aquellos casos donde el deudor presenta, por ejemplo, un panorama de asfixia financiera por estar orientado sólo al mercado interno se percibe cierta flexibilidad a la hora de negociar. Hay que tener en cuenta que hubo muchas precancelaciones tratando de evitar esta situación, en su momento con CEDROS, pero los que no pudieron hacerlo por falta de liquidez, como, por ejemplo, las empresas no exportadoras, hoy están muy complicados.
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