10 de septiembre 2026 - 11:05

El Banco Central Europeo aumentó la tasa de interés al 2,5% ante la aceleración de los precios de la energía

El organismo elevó sus tasas de referencia tras estimar que la inflación alcanzará el 3% este año y revisar al alza sus previsiones a mediano plazo por el conflicto en Medio Oriente. Los detalles, en la nota.

El Banco Central Europeo elevó la tasa de interés al 2,5% por la persistente inflación energética en la zona euro.

El Banco Central Europeo elevó la tasa de interés al 2,5% por la persistente inflación energética en la zona euro.

RTVE

El Banco Central Europeo subió este jueves su tasa de interés del 2,25% al 2,5%, marcando el segundo incremento desde junio, cuando el organismo volvió a ajustar las tasas tras tres años.

Cabe precisar que el BCE instrumenta la política monetaria de la zona euro mediante tres tasas de interés de referencia, situando a la facilidad de depósito como su principal eje de acción. Con esta nueva resolución, la tasa de financiación principal trepó al 2,65%, mientras que la facilidad marginal de crédito se elevó al 2,9%.

En su comunicado, el banco central señaló que "el conflicto en Medio Oriente sigue generando presiones inflacionistas, y la inflación se mantendrá muy por encima del objetivo durante un periodo prolongado", al tiempo que aseguró que "con la decisión de hoy, el Consejo de Gobierno está en buena posición para gestionar la incertidumbre generada por el conflicto".

El Banco Central Europeo elevó la tasa de interés al 2,5% por la persistente inflación energética en la zona euro.

El Banco Central Europeo elevó la tasa de interés al 2,5% por la persistente inflación energética en la zona euro.

Asimismo, las proyecciones del BCE estiman que la inflación general promediará el 3% este año. Sin embargo, se han revisado al alza las expectativas para 2027 y 2028, hasta el 2,5% y el 2,1% respectivamente, en comparación con junio.

El foco en la energía

La medida responde a la reciente aceleración del Índice de Precios al Consumidor (IPC) en la zona euro, que escaló al 3,3% anual en agosto desde el 2,9% registrado en julio, alcanzando su nivel más elevado desde septiembre de 2023.

En su casi totalidad el aumento proviene de los costos energéticos, con la inflación de la energía disparada al 14,3% desde el 10,3%, mientras la guerra en Medio Oriente y la tensión en el Estrecho de Ormuz siguen limitando la oferta de petróleo. El problema persiste, dado que el Brent perforó los u$s100 por barril el miércoles por los nuevos intercambios de fuego entre Estados Unidos e Irán.

El conflicto en Medio Oriente y la tensión en el Estrecho de Ormuz limitan la oferta de petróleo, elevando precios.

El conflicto en Medio Oriente y la tensión en el Estrecho de Ormuz limitan la oferta de petróleo, elevando precios.

Pese al alza general, la inflación subyacente (sin energía ni alimentos) bajó al 2,4% en agosto y el rubro servicios cedió al 3%. Los analistas destacan que aún no se observa una traslación del costo energético al resto de la canasta.

Esta diferenciación resulta central en el diagnóstico del propio organismo. Un informe reciente de los técnicos del BCE determinó que en torno al 90% del salto en la inflación de la energía observado entre enero y mayo responde a factores adversos de oferta.

"Esta vez domina el choque de oferta de energía, mientras que la demanda y los estímulos de la política pública tienen un papel menor", subrayaron los técnicos, que contrastan este episodio con el repunte de 2021-2022 que provocó una respuesta mucho más agresiva.

Economías con alta disparidad

La cifra consolidada de la zona euro oculta marcadas disparidades regionales. El registro de agosto expuso esta brecha: España acusó un IPC del 4,5%, superando por más de un punto y medio las mediciones de Alemania (2,9%) y Francia (2,7%), pese a que las tres potencias enfrentaron un escenario energético idéntico.

El dilema sobre el nivel de actividad condiciona los próximos pasos del banco central. La resiliencia que exhibe el bloque no muestra signos de sobrecalentamiento, y la tasa de referencia del 2,5% aún encaja dentro del rango neutral estimado por el organismo. Cruzar ese umbral significaría activar un sesgo restrictivo diseñado para enfriar el crecimiento de manera deliberada.

Christine Lagarde ya había previsto este movimiento en julio, cuando el BCE mantuvo las tasas pero encargó a equipos técnicos que elaborara escenarios sobre el petróleo y el gas de cara a septiembre. "La carga de la prueba recae en los datos", señaló entonces Lagarde, que añadió que "el impacto inflacionista completo del choque energético aún no se ha manifestado plenamente".

Christine Lagarde ya había previsto este movimiento en julio, cuando el BCE mantuvo las tasas pero encargó a equipos técnicos que elaborara escenarios sobre el petróleo y el gas de cara a septiembre.

Christine Lagarde ya había previsto este movimiento en julio, cuando el BCE mantuvo las tasas pero encargó a equipos técnicos que elaborara escenarios sobre el petróleo y el gas de cara a septiembre.

La decisión técnica estuvo acompañada por la actualización de las proyecciones macroeconómicas del organismo. Sin embargo, al haberse cerrado el relevamiento dos semanas antes del encuentro, los pronósticos no llegaron a capturar el reciente salto en la cotización del petróleo ni la escalada en los rendimientos de la deuda soberana europea, que tocaron máximos en 15 años.

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