20 de diciembre 2002 - 00:00

El campo no acepta la rebaja de IVA a 10,5%

El campo le reclamará al presidente Eduardo Duhalde el veto a la ley del IVA agropecuario, sancionada por la Cámara de Diputados. Al menos eso planearon las entidades vinculadas con la cadena agroindus-trial que aducen tendrán un fuerte impacto en la tributación ya que el gravamen sobre granos, impuesto a 10,5%, generará un alto saldo a favor que el sector no podría llegar a descargar en el pago de otros impuestos debido a que la compra de insumos seguirá tributando 21% (a partir del año próximo cuando caduque la rebaja de 2%).

«Le solicitamos al jefe de Gabinete, Alfredo Atanasof, el veto de la ley de IVA agropecuario para sentarnos a discutir con seriedad la neutralidad del tributo», decía ayer el presidente de Confederaciones Rurales Argentinas, Manuel Cabanellas. «Queremos sentarnos con los ministros de la Producción, Aníbal Fernández, y de Economía, Roberto Lavagna, juntos porque advertimos mucha diferencia entre un enfoque productivo y otro simplemente fiscalista que debemos discutir y consensuar», agregó el dirigente. «Si estos contactos no se logran o no dan resultado, apelaremos al presidente Eduardo Duhalde porque el tributo es confiscatorio y el aumento de la presión tributaria va a terminar frenando la reactivación que impulsa el campo, sobre todo, en el interior del país».

La entidad ruralista hizo elaborar un estudio sobre el impacto del pago de IVA de 10,5% sobre trigo y maíz y lejos de la neutralidad pretendida por el sector (considerada saldo técnico) el saldo final muestra (ver cuadro) un alto valor del saldo de libre disponibilidad (retención más percepción) por hectárea.

Para la Bolsa de Comercio de Rosario hizo conocer su rechazo «por considerar que el impuesto perderá una de sus condiciones esenciales, la neutralidad, constituyéndose en un nuevo elemento distorsivo de la actividad». Para el presidente de esa entidad, Federico Boglione, «al comprar insumos (semillas, combustibles, herramientas, etc.) y contratar servicios (fletes, honorarios, etc.) gravados a una tasa mayor que la que recibirá por las ventas de su cosecha, el productor no podrá compensar créditos contra los débitos fiscales, generándole permanentemente saldos técnicos a favor que difícilmente podrá recuperar mediante su aplicación al pago de otros tributos». Para el titular de la entidad, «ese crédito irrecuperable se constituirá en un costo más y será mayor cuanto más inversiones realice el productor». Y según sus cálculos, «esa diferencia crecerá en las zonas marginales, donde el efecto flete y los menores rindes harán que se agudice la inequidad y las explotaciones queden fuera de competencia».

• Nuevo golpe

Por su parte, Guillermo MacLoughlin Bréard, integrante del Instituto de Estudios Económicos de la Sociedad Rural Argentina, opinó que la medida «es un nuevo golpe al agro, que se inscribe dentro del marco de constante aumento de la presión fiscal, iniciado con las retenciones a las exportaciones, el no ajuste por inflación, y ahora, la pérdida de los planes de competitividad, el pago de ganancias sobre reintegros a las exportaciones, el aumento de las cargas sociales y, finalmente, el tema IVA». para el analista el pago de IVA a 10,5% para la venta de granos «castiga a los productores más eficientes, a los que invierten en mayor tecnología, a los que les quedará un saldo a favor que significa, lisa y llanamente, un crédito al Estado a tasa cero.

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