El cerebro chino del mayor banco mundial

Economía

Pekín - No hay muchos jefes de bancos globales que ganen menos que Jiang Jianqing, el presidente del Industrial & Commercial Bank of China. Su salario del año pasado, u$s 260.000, fue menos de 1% de los u$s 27,8 millones que JP Morgan Chase le pagó a Jamie Dimon.

Jiang hizo mucho dinero para los accionistas de ICBC. El precio accionario del banco chino subió cerca de 80% desde su oferta pública inicial de octubre de 2006 -la mayor del mundo- a 5,53 dólares de Hong Kong el 25 de junio. La capitalización de mercado del banco, u$s 252.000 millones, es casi el doble de la de JP Morgan, lo que convierte a ICBC en la mayor institución financiera cotizada del planeta.

Las reservas contienen u$s 130.000 millones en efectivo y títulos valores fácilmente convertibles en dinero, más que suficiente para comprar un banco tan grande como Citigroup a su valor de mercado de hace una semana atrás.

Eso no es suficiente para Jiang, que se convirtió en director general del banco en 2000 y en su presidente en 2005. «ICBC quiere ser el más rentable, el más eminente y el más respetado banco del mundo», afirma, mientras toma té en la suite ejecutiva de la sede de 10 pisos en Pekín, donde macetas con plantas conocidas como «fuguizhu», o bambú de la fortuna, están estratégicamente ubicadas a las puertas de las oficinas para atraer buena suerte.

Jiang, que entiende inglés, pero en público siempre habla en chino mandarín, condujo al ICBC a través de un furor de compras internacionales, pagando u$s 6.000 millones por cuotas en bancos de África, Indonesia y la región china autónoma de Macao.

También formó sociedades estratégicas con tres pesos pesados de las finanzas globales: el banco de inversión neoyorquino Goldman Sachs que posee una participación de 4,9% en ICBC; la aseguradora Allianz, con sede en Munich y que tiene 1,9%, y el emisor de tarjetas de crédito American Express, de Nueva York con 0,4%.

«Creo que es uno de los más eficaces y visionarios líderes corporativos de China hoy», sostiene Michael Evans, presidente de Goldman para Asia establecido en Hong Kong, refiriéndose a Jiang. La participación de Goldman en ICBC vale u$s 12.350 millones, cinco veces lo que la compañía pagó por ella en enero de 2006, nueve meses antes de la OPI. Su valor creció u$s 214 millones tan sólo en los tres meses finalizados el 30 de mayo, lo que contribuyó a que Goldman anunciara una ganancia neta de u$s 2.090 millones, superando estimaciones de analistas.

  • Ayuda

    A medida que guía a ICBC en su expansión, Jiang necesitará la ayuda de sus bien conectados socios. Hasta fecha reciente, ICBC casi no enfrentó la competencia de los bancos internacionales, que tienen sólo 2% del mercado chino, dijo Nicholas Lardy, especialista en bancos locales en el Peter G. Peterson Institute for International Economics, de Washington.

    El gobierno chino regula las tasas de interés, por lo cual ICBC puede pagar tan sólo 0,72% sobre las cuentas de depósitos y prestar a los clientes los mismos fondos a 7,47%. «Los márgenes de las tasas de interés son extraordinarios», dice Lardy.

    Sin embargo, el índice referencial chino CSI 300 se hundió 44% este año. El crecimiento global se estanca y la economía de ese país, castigada por una inflación de 7,7% en el año finalizado en mayo, encara presiones adicionales de precios por el creciente costo de los materiales necesarios para la reconstrucción después del terremoto del 12 de mayo. Este dejó casi 70.000 muertos y causó daños por valor de 30.000 millones de yuanes (u$s 4.500 millones), según cifras del gobierno.

    Aun antes del sismo, el crecimientode China se desacelerabaporque el gobierno intentabaenfriar una economía recalentada que se disparó en un promedio de 10% al año durante tres decenios. «Este banco no fue probado en una caída cíclica», afirma Laurie Cang, analista de Moody's Investors Service establecida en Pekín. ICBC también tiene que luchar contra el mismo problema que tienen otros bancos chinos: una cultura de corrupción que en 2007 hizo que los bancos fueran víctimas de fraudes, estafas y otras irregularidades por valor de 1.840 millones de yuanes, según la Comisión Reguladora Bancaria de China.

    Los bajos salarios en el país mantienen viva la amenaza de la corrupción, dice Vickers. Los altos ejecutivos bancarios dentro de ese país ganan tan sólo u$s 50.000 al año, según Richard Hoon, máximo responsable de Search Worldwide, una firma de búsquedas laborales con sede en Singapur que tiene una oficina en Pekín. En el extranjero, Jiang tiene que pagar salarios competitivos.

    «Esto es algo que deberemos enfrentar rápidamente porque dos sistemas diferentes darán lugar a disputas de confianza», dice Jiang. «Estamos discutiendo un plan de opción de acciones».

    El modesto paquete retributivo de Jiang incluye un Audi negro con chofer. No obstante, su paga equivale tan sólo a la de un jefe de área de nivel medio en Hong Kong o Singapur, dice Hoon.
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