El gobierno no logra apoyo para las medidas y se demoran anuncios
El ministro López Murphy fracasó en su primer contacto con legisladores de la UCR y el Frepaso, y demoró los anuncios. No logró convencerlos de que el Congreso apoye eliminar los subsidios a las naftas en la Patagonia y el Fondo del Tabaco. El recorte que se pedirá a gobernadores supone la suspensión del fondo de incentivo docente ($ 400 millones) y del FONAVI. Se confirmó que el ajuste que pretende el ministro llega a los $ 2.100 millones, con $ 1.200 millones de recorte a provincias. Incluye además $ 240 millones menos a las universidades. El gobierno enviará además nuevos proyectos de ley de reforma previsional y de obras sociales. Se resignó al fracaso de los decretos. El jefe de Gabinete, Chrystian Colombo, inició una ronda de negociaciones con gobernadores y legisladores del PJ. Los anuncios se harían mañana por la tarde, luego del cierre de mercados. El sábado los expondrá ante 150 empresarios en el Banco Nación y luego viajará a la reunión del BID.
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Fernando de la Rúa decidió involucrarse lo menos posible en discusiones sobre medidas concretas de recorte. Prefirió que López Murphy gestione apoyo para sus anuncios y que, una vez discriminadas las viables de las que no lo son, presente un plan.
Reducción del presupuesto universitario en 20%.
Supresión de los subsidios a las naftas patagónicas y del Fondo del Tabaco.
Denuncia del último pacto federal (el que se suscribió con motivo del blindaje), lo que supone ajustar el envío de fondos como el Fonavi (el último mes, el gobierno no consiguió remitir la suma fija correspondiente y debió echar mano de la garantía que está inscripta en el blindaje).
Recorte en la estructura administrativa de la ANSeS y en las jubilaciones (prevé un ahorro de $ 600 millones proyectado al presupuesto 2002).
Régimen de retiro voluntario para el sector público, compensado con otro de estímulo a la empresa privada que tome este tipo de empleado.
Los ministros, igual que los legisladores, escucharon de López Murphy un pronóstico tenebroso: el déficit proyectado de este año será de $ 13.500 millones. Del ajuste que propone espera una rebaja de $ 2.000 millones. De no conseguirlo, debe pensarse -atemorizó López Murphy-en el default, previa suba insoportable del riesgo-país.
Las objeciones que encontró el ministro en su camino fueron de distinta naturaleza:
Storani y otros radicales pretendieron infiltrarle un temor que neutralice el de la falta de financiamiento: «Un país en llamas, con protestas sociales y represión, tampoco es un país confiable en el que habrá inversión y crecimiento».
En el Congreso, López Murphy escuchó reparos más específicos: le recordaron el destino que tuvieron pretensiones similares que expresaron en su momento Roque Fernández o Machinea. Ellos quisieron también recortar fondos provinciales o suspender subsidios a los combustibles, pero no lo lograron.
Colombo, encargado de hablar con los gobernadores, recibió respuestas condicionales de apoyo. Nadie quiere decir un sí -sobre todo los mandatarios que tienen aspiraciones presidenciales-sin antes conocer la minuta que se le propone. En algún caso, como el de Carlos Ruckauf, aparecerán negativas rotundas a cualquier ajuste, tal como los funcionarios económicos de la provincia de Buenos Aires les expresarán hoy a los del Fondo Monetario Internacional.
Sólo aisladamente, López Murphy tuvo oportunidad de escuchar la conveniencia de darle otro enfoque a la política económica. En la UCR se ha comenzado a hablar de la ventaja de hacer un «pacto político para el crecimiento» que incluiría rebajas de impuestos (IVA, renta presunta, etc.), aumento de los aportes patronales de las empresas privatizadas de servicios públicos y un acuerdo de salida del régimen de convertibilidad con el dólar para entrar en otro de paridad con una canasta de monedas. Claro, nadie le habla demasiado de este programa al nuevo ministro, y no porque se sepa de antemano que no lo aceptará. Sucede que ese programa no lo cuenta como ejecutor: es la hipótesis que comenzó a circular en la Alianza para el caso de que López Murphy fracase y el gobierno tenga que caer en brazos de Domingo Cavallo y de otra coalición política.




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