26 de abril 2007 - 00:00

El gobierno pondría freno a la invasión de productos chinos

Jorge Taiana
Jorge Taiana
El gobierno le pedirá oficialmente a China una reunión extraordinaria para evaluar la marcha del comercio bilateral, como consecuencia de la peligrosa aceleración del déficit en contra de la Argentina que se registra desde el último trimestre del año pasado. El anuncio lo hizo ayer el secretario de Relaciones Económicas Internacionales, Alfredo Chiaradía, quien precisó que la intención es concretar el encuentro antes de julio. El funcionario dijo que la idea es intentar que China abra más su mercado interno, antes que reducir los volúmenes de importaciones, más allá de atender a algún sector nacional en problemas como los textiles y electrodomésticos.

Aunque el funcionario no habló sobre las medidas que se podrían tomar si el gigante asiático no acepta concretar el encuentro, dentro del Ministerio de Economía ya se analizan posibles decisiones. La cartera que maneja Felisa Miceli estudia la alternativa de presentar algún tipo de informes ante la Organización Mundial de Comercio (OMC) para aplicar cupos a la importación de determinados productos.

Otra posibilidad es trabajar en conjunto con el gobierno de Lula da Silva, para que en nombre del Mercosur se tomen medidas restrictivas a las importaciones de ese origen, decisión que ya se está aplicando para el caso del calzado deportivo.

El problema es, sin duda, un eventual tipo de contraataque de China, ya que si se decidiese restringir las exportaciones locales, y teniendo en cuenta que más de 80% de las ventas es de soja o sus derivados, sólo afectando a un producto se les daría un golpe mortal a los envíos nacionales. Además, el gobierno perdería una cantidad importante de ingresos vía retenciones.

Los números del comercio bilateral muestrande manera elocuente el serio problema que representa hoy China para la Argentina. Según los datos oficiales del INDEC, en el 2001 el superávit para el país fue de u$s 155,6 millones; de u$s 806 millones en 2002, u$s 1.772 en 2003, u$s 1.326 en 2004, u$s 1.021 en 2005 y de u$s 523 millones en 2006. La tendencia descendente se aceleró en el primer trimestre del año, con una balanza desfavorable para la Argentina de u$s 333 millones (fruto de exportaciones de u$s 639 millones e importaciones de u$s 972 millones), lo que anualizado provocaría un déficit con China para todo 2007 de más de u$s 1.200 millones. Para peor, las compras argentinas se concentran casi en 70% en bienes de consumo, especialmente electrodomésticos, celulares, textiles y artículos de todo tipo (desde paraguas hasta decoración). Se trata además de una situación diametralmente opuesta a la que se sostiene con el otro mercado negativo para el comercio exterior argentino, Brasil, donde el desequilibrio para el país incluye bienes de capital que en teoría ayudarían a producir otros bienes dentro del territorio local.

Desde la Cancillería ya había hablado a fin de año sobre el peligro que representa a la evolución del comercio con China, al presentarse los números finales de la balanza exterior de 2006. Allí se había considerado que el caso iba en «curso de colisión», y que «la situación podría generar una sensación de que China amenaza el desarrollo local».

  • Propósito

    La intención del Ministerio de Relaciones Exteriores que dirige Jorge Taiana es que el mercado oriental comience a comprarle al país productos con mayor valor agregado, en lugar del simple poroto de soja o el aceite que se deriva de éste; producto que concentra más de 80% de las ventas locales a China. La esperanza es que sólo aumentando las compras de este bien o concretando la promesa que alguna vez hizo el Estado oriental de aumentar su demanda de lácteos provenientes de la Argentina, además de alimentos con valor agregado y quizá más software y artículos para la construcción, podría ir equilibrándose la balanza comercial bilateral.

    Lejos están hoy los días en que China, megaanuncio oficial mediante, parecía ir en camino a convertirse en la meca para el comercio exterior argentino, con promesas que hablaban de compras al país por más de u$s 6.000 millones; cuando a esta altura difícilmente lleguen este año a los u$s 3.000 millones.

    En 2004 se hablaba incluso de considerar al gobierno de Hu Jintao como la tabla de salvación para la economía argentina, no sólo por el alza de las ventas que provocaría el declarar a China como «economía de mercado» (error que también cometió Brasil) sino que se especulaba con la alternativa de que el gobierno oriental asumiera la deuda externa argentina y luego se negociara directamente con este país la forma de pago. Eran los días (noviembre de 2004) en que Hu Jintao visitaba Buenos Aires y pedía una foto en el balcón de Eva Perón en el Congreso nacional.
  • Dejá tu comentario

    Te puede interesar