10 de junio 2003 - 00:00

El gobierno sólo anularía la renegociación de Aeropuertos

Un llamado de última hora desde altas esferas del gobierno llevó cierta tranquilidad a la sede de Aeropuertos Argentina 2000. Según pudo averiguar este diario, la intención de Néstor Kirchner no sería «matar» la concesión del sistema nacional de aeropuertos, sino invalidar la renegociación de su contrato pactada con Eduardo Duhalde y consagrada en un decreto del ex presidente firmado a pocos días de dejar la Casa Rosada.

El miembro del gobierno habría manifestado que no va a haber un decreto que derogue el de Duhalde, sino que acatarán el fallo del juez Alfredo Bustos, que suspendió la vigencia de la norma que accedía a otorgar un canon variable (según el número de pasajeros) en lugar de los $ 171 millones pactados en el contrato original. El argumento, al margen de cuestionarse los términos de la decisión de Duhalde, sería que el gobierno no puede sentarse con el resto de las concesionarias de servicios públicos a renegociar sus contratos, si ya cerró con una de ellas antes de comenzar ese proceso.

Por eso, AA 2000 debería seguir pagando los $ 171 millones anuales, monto que de todos modos no está saldando en función no sólo de la renegociación, sino de la dramática modificación del mercado aerocomercial que se produjo a escala mundial por el 11/09 y a nivel nacional por la profunda recesión.

•Revisión

Esta decisión de renegociar «todo» habría sido adelantada el sábado en una reunión en el Palacio San Martín que convocó al canciller argentino, Rafael Bielsa; al vicecanciller italiano, Mario Baccino; y al jefe de Gabinete, Alberto Fernández.

De acuerdo con esa versión, los funcionarios del gobierno de Kirchner habrían anticipado al hombre venido de Roma que se está a las puertas de una profunda revisión de todos los contratos de empresas privatizadas y que, desde ya, los aeropuertos serán incluidos en ésta. Por su parte, el subsecretario Baccino habría defendido el proceso que llevó a la concesión de los aeropuertos, en el que la italiana SEA (Aeropuerto de Milán) mantiene 35% del capital accionario.

Cabe apuntar que de tratarse sólo de renegociar «concesiones» no se incluiría a empresas que operan bajo la figura de «licencias» (básicamente las telefónicas y las de telefonía celular), ni a las que el Estado vendió ( YPF, Aerolíneas Argentinas, etc.) En cambio, podrían revisarse los contratos de todas las eléctricas, las de aguas, gas y ferrocarriles.

•Contactos

Otro contrato que quedó bajo la mira de versiones periodísticas durante el fin de semana fue el del Correo Argentino SA; a diferencia de la empresa que capitanea Eduardo Eurnekian, en el holding de Francisco Macri estaban hasta anoche en espera de mantener contactos con el gobierno, para que les confirmaran o desmintieran las versiones sobre una posible rescisión del contrato de concesión.

La jornada estuvo plagada de versiones, pero hasta anoche, al menos, los decretos que supuestamente terminarían ayer mismo con la vinculación de empresas respectivamente con la explotación del correo oficial y el sistema nacional de aeropuertos no habían tomado estado público.

En este sentido, había dos versiones:

• una indicaba que se redactaría un decreto por cada una de las empresas cuestionadas;

• otra versión, que se haría un decreto general, planteando la necesidad de
revisar todos los contratos de concesión.

La reacción entre las privatizadas, en general, era de tranquilidad: casi al unísono los voceros de esas empresas manifestaban: «Estamos tranquilos: pueden revisar todo el proceso de concesión y las inversiones que hemos hecho, y se verá que son irreprochables», palabra más o menos.

Pero la duda mayor es
cuán profundamente está dispuesto el gobierno a hundir el cuchillo en las privatizadas. Es casi un hecho que, de relicitarse las empresas de correos y de aeropuertos (por citar sólo a las más nombradas en versiones periodísticas), lo más probable es que las condiciones económicas que logren sean peores que las actuales, con o sin renegociación. Por caso, ¿hay alguna duda de que los aeropuertos son hoy un negocio totalmente diferente de lo que era en un mundo con boom turístico? Lo mismo puede decirse del correo, que en algún momento se planteó como la vía natural para el transporte de los miles de millones de dólares en mercadería que se venderían por Internet (nunca sucedió). El otro riesgo es que, sencillamente, no haya oferentes y el Estado deba volver a hacerse cargo de empresas históricamente deficitarias. Finalmente, está el tema de los reclamos (presentes y futuros por una posible rescisión contractual) de los concesionarios contra el gobierno, y viceversa, que deberán ser saldados en algún momento. Por caso, Correo Argentino reclama un importe similar al que le debe al Estado por cánones caídos; AA 2000 tiene un saldo «en contra» (reclamo contra reclamo) de «sólo» $ 50 millones, a pesar de adeudar más de $ 300 millones.

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