La irrupción del ex presidente y del gabinete en la Plaza de Mayo el sábado por la noche parece la confesión de que sus integrantes se sentían más cómodos protestando en ese lugar que tomando decisiones para concluir con la crisis. Lo increíble es que nadie pudo explicar con coherencia la génesis del problema. La democracia es un sistema de aprendizaje, no de management, pero requiere que cuanto menos quienes ejercen el gobierno entiendan algo del problema.
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Según las explicaciones del jefe de Gabinete, Alberto Fernández, el campo no tiene razón al continuar el paro, porque en la última reunión ya el gobierno había aceptado « devolver» las retenciones a pequeños productores, autorizar la exportación de carne y de trigo, y no iba a discutir la aplicación de retenciones móviles a los «pool» de siembra y a los terratenientes, como si ambos fueran la misma cosa, a quienes responsabiliza de pretender generar una crisis política.
¿Qué es un «pool» de siembra? En general, es un contrato de fideicomiso, donde una cantidad de propietarios de pequeñas superficies ceden la explotación a un fiduciario. El término «pool» deriva del «pooling & servicing agreement», que es la traducción del idioma inglés del contrato de fideicomiso. La contrapartida del contrato es la emisión de certificados de participación, que luego respaldan una emisión de títulos de deuda, divididos en senior, junior y subordinaciones. Los primeros son entregados a los proveedores de semilla, agroquímicos, combustibles y/o el dinero para adquirirlos. Las subordinaciones son retenidas por el fiduciario, ya que constituyen su ganancia eventual, la cual depende del clima, de la productividad y de la suerte. Para despejar contingencias, el fiduciario o el proveedor de los insumos venden la cosecha en los mercados a término, ya que necesitan ajustar su ingreso en dinero y no en especie. Si alguien quisiera una rentabilidad de 30% en seis meses con riesgo de hedging, como lo sostuvo la Presidente, no tiene que tomarse el trabajo de sembrar: los «16 mil dólares» los puede transferir legalmente por «inversiones en el exterior» como margen, para comprar un contrato de futuro en el Chicago Board of Trade y olvidarse del problema de sembrar, cosechar y vender, del tipo de cambio, la inflación, las retenciones y los impuestos. Pero el riesgo es que podría perder los 16 mil dólares, de igual manera que sembrando.
El sistema de pool no es nuevo. Existe bajo otra figura, el cooperativismo, desde hace muchos años, y libre de impuestos. Lo que los pool de siembra han hecho es contratar a los mejores profesionales salidos de universidades argentinas o con estudios en el exterior, para alejarse de las intrigas políticas que en algunos casos afectan a las cooperativas zonales, y maximizar los beneficios. Si la receta del gobierno es castigar el management, igualando los resultados en el punto de llegada en lugar de las oportunidades en el punto de partida, el resultado no tiene por qué diferenciarse del fracaso en la Unión Soviética.
Dudas generalizadas
Nadie está en contra de ayudar a los pequeños colonos, pero todos dudan de la implementación de la ayuda, aun mediante las intendencias. Drucker decía que el Estado no puede resolver problemas. Puede, a lo sumo, proveer el dinero para ello: no puede hacerse cargo de resolver problemas porque no existe suficiente cantidad de personas instruidas, aptas para llevar estos programas adelante entre los trabajadores de conocimientos del Estado. Para Drucker, «un programa social lo único que produce son gastos. Para que tenga algún impacto, requiere sobre todo el trabajo intenso y la dedicación de un número pequeño de gente de primer nivel» que el Estado no tiene capacidad de contratar. El gobierno insiste en que deberá ser él quien decida mal y gerencie peor.
Según Vaclav Havel, presidente de la República Checa, «depender exclusivamente de la capacidad de las autoridades del Estado central, o de los organismos políticos centrales para decidir siempre lo que hay que hacer y de qué manera hay que hacerlo, equipara al poder con la verdad, que es el concepto político más peligroso de este siglo». Peor que la avaricia esgrimida por la Presidente es introducir la codicia en la política con un pésimo gerenciamiento estatal: en la inmortal película «Lawrence de Arabia», Peter O'Toole recluta a los jefes de las tribus de beduinos (Omar Shariff y Anthony Quinn) con la promesa del oro que podrán repartirse en Damasco cuando tomen en el poder. Cuando finalmente llegan a Deraa y Damasco, reparte los servicios públicos entre las tribus de beduinos, a quienes les encarga su administración. Las rivalidades entre ellos concluyen en un caos que deja sin energía ni servicios a la capital, hasta que los beduinos levantan las carpas, suben a sus camellos y regresan al desierto. El gobierno dice que hay sectores desestabilizadores y golpistas detrás del paro agropecuario, pero no se da cuenta de que su imagen actual es la de volver en camello a Santa Cruz, por falta de combustible.
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