El Hotel Crillon tiene nuevo dueño a partir de ayer: se trata del empresario gastronómico Víctor López, propietario de restoranes como el Porteño Gourmet, La Madelaine, Bice y Cinema Café, entre otros. El precio pagado por el antiguo «cuatro estrellas» situado en Santa Fe y Maipú rondó los u$s 8 millones, cifra a la que el comprador agregaría otros u$s 2 millones para devolverle pasados esplendores. Hasta ayer el dueño del Crillon era el empresario Juan Amil, quien junto con su hermano José Carlos tenía también el Hotel Colón -en Carlos Pellegrini y Lavalle-, pero que separaron activos hace algunos años.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
El Crillon, cuyo estado general fue deteriorándose en la última década por la crisis y la falta de inversión, tiene hoy 96 cuartos, pero los nuevos dueños tomarán los espacios ociosos y parte de los salones de reuniones para llevar ese total a 120 habitaciones. Claramente, la apuesta del grupo que encabeza López es a la ubicación privilegiada del predio, ya que no estaría en sus planes agregar instalaciones como piscina, gimnasio, spa, etc. De todos modos, la tarifa promedio del hotel (que seguirá siendo cuatro estrellas) rondará los u$s 95 diarios. El paso siguiente, de acuerdo con fuentes cercanas a los compradores, sería renegociar el contrato de alquiler de la esquina de Maipú y Santa Fe, donde hoy funciona una vinoteca, a fin de expandir el lobby de recepción. «Hoy el hotel tiene una entrada sobre Santa Fe, muy chica y que pasa casi inadvertida; sería interesante que la expandan», dijo a este diario una fuente de la industria.
En una situación similar se encontrarían los propietarios del antiguo Hotel Phoenix, en la esquina de San Martín y Córdoba, hoy en pleno proceso de «puesta a nuevo», y cuyo lobby ocupará en el futuro el espacio que hoy se le alquila a una juguetería.
Estas dos operaciones de remodelación marcarían la tendencia de los tiempos futuros en hotelería: «Ya casi no quedan terrenos premium para levantar nuevos hoteles, y los dueños de los que ya existen se muestran muy reacios a vender», dice la fuente. ¿La razón de esta resistencia? «Los niveles de ocupación están en llamas: los cinco estrellas tienen días de 100%, los cuatro estrellas lo mismo, y las reservas para enero y febrero ya confirmadas superan 50%. Hacía muchísimo que esto no pasaba», explica. S.D.
Dejá tu comentario