El ingreso de capitales de corto plazo al país está en pleno ascenso, pero igual no alcanza para compensar la fuga neta de capitales, que en los cinco primeros meses del año ya asciende a u$s 1.916 millones. En 2003 aumentó el monto de los dólares que los inversores (locales y del exterior) están dispuestos a ingresar al país para aprovechar oportunidades de colocación de corto plazo. Pero al mismo tiempo la desconfianza continúa generando la salida de divisas, más allá de lo que se consideran pagos genuinos al exterior, por ejemplo, para hacer frente a importaciones y cancelar vencimientos de capital e intereses de deudas. Durante 2002, la fuga de capitales ascendió a u$s 6.500 millones. Y en los cinco primeros meses del año pasado, el monto había llegado a los u$s 2.885 millones, es decir, 50% más de lo que se está registrando en 2003. En lo que va del año, por ejemplo, se duplicó la compra de papeles argentinos en Wall Street, que es una de las tantas formas de sacar dólares del país.
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Esta lectura respecto del movimiento de capitales permitesacar una primera conclusión: se decidió implementar el esquema de controles cuando la Argentina todavía es un país que muestra fuga neta de divisas, aunque -eso sí- el volumen neto de lo que sale va en descenso.
Claro que el ojo de Roberto-Lavagna está puesto en el denominado «hot money», o dinero caliente, que entra por un plazo breve al país para aprovechar rendimientos altos. Una vez efectuada la ganancia se va con la misma rapidez con la que entró.
• Récord
En mayo, el ingreso de capital financiero de corto plazo ascendió a u$s 950 millones, lo que constituyó un récord desde la salida de la convertibilidad. El año pasado, el ingreso mensual promedio del capital «golondrina» se había ubicado en la mitad, en sólo u$s 453 millones.
Esto tiene que ver con las tasas de interés en descenso en el primer mundo. Ayer Estados Unidos las fijó en 1% anual y Europa está a punto de volverlas a bajar. Esta caídade la renta en un mundo abarrotado de dinero líquido hace que los inversores dediquen una pequeña parte de sus excedentes a invertir en países emergentes. La primera selección que hacen es México, Brasil y Chile. Después, los más osados, piensan en la Argentina. En términos relativos, el capital golondrina que viene al país es bajo, pero en una economía como la Argentina que se achicó tanto, ese dinero por escaso que sea a nivel mundial, pesa.
El proceso tiene los siguientes pasos:
• Un inversor (local o extranjero) ingresa dólares al país para efectuar una colocación financiera.
• Para ello vende las divisas en el mercado local y adquiere pesos.
• Una operación típica es colocar esos pesos a elevadas tasas de interés en Letras del Banco Central o en plazo fijo. El plazo de la colocación en Lebac puede ir de los 180 días en adelante, y en ese caso la tasa será todavía más elevada. A plazo fijo lo hace de 30 días en adelante.
• Como cobertura, el inversor adquiere dólar futuro a través del INDOL o el Rofex. Se puede asegurar un valor de la divisa hasta febrero del año próximo.
• Con tasa de interés fija y un dólar asegurado, quien efectuó la operación no corre riesgo, porque las Lebac son del Banco Central.
• Por supuesto, hay otras variantes, como invertir en Bolsa, aprovechando el buen momento del mercado accionario y la baja paralela del dólar.
La lectura que hacen desde Economía es que este ingreso de capitales está acentuando en forma exagerada la caída del dólar, con lo cual se buscó ponerle algún tipo de barrera a la operatoria.
• Emulación
El ministro de Economía, Roberto Lavagna, esperaba desincentivar a los capitales golondrina con medidas de mercado, como la baja de las tasas de interés. Esa reducción se produjo, ya que los bancos pagan tasas de apenas 10% anual para colocaciones a 30 días. Sin embargo, igual se optó por tomar esta medida, emulando lo efectuado por Chile en la década del noventa (ver página 3).
La medida busca, más allá de su resultado concreto, enviar una señal clara a los inversores: el equipo económico procurará por todos los medios evitar que el dólar caiga por debajo de los $ 2,80 y se tenderá a llevarlo a los $ 3.
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