El Nación se hace cargo de 3 bancos

Economía

Anoche el Banco Central decidió suspender -sería hasta el miércoles- a los bancos Suquía y BISEL, en tanto que el Banco de Entre Ríos SA abrirá hoy sus puertas. Los tres pertenecen al grupo francés Crédit Agricole, que había decidido no invertir más en la Argentina. La intención de la cúpula del Banco Central es que el Banco Nación administre bajo la forma de un fondo fiduciario los activos y pasivos (créditos otorgados y depósitos de inversores) del BERSA, Suquía y BISEL, hasta tanto se encuentre comprador. Para la entidad que preside Mario Blejer, se trata de un problema de una magnitud muy superior al del Scotiabank: las tres entidades tienen 350 sucursales en total (especialmente en Córdoba y Santa Fe), 6.100 empleados y un patrimonio neto negativo de cerca de $ 500 millones.

Los bancos Suquía, Bisel y Bersa, hasta el viernes controlados por el grupo francés Crédit Agricole, pasan desde hoy a ser administrados por el Banco de la Nación Argentina. Por 48 horas, tanto el Suquía como el Bisel estarán suspendidos, pero reabrirían sus puertas el miércoles. En tanto, el Bersa permanecerá abierto y hoy operará con normalidad.

Así lo definió ayer a última hora una reunión de directorio del Banco Central, ante la negativa de los franceses de aportar fondos líquidos para las entidades.

La decisión requirió también la participación de funcionarios del Ministerio de Economía e, incluso, del gobierno. Participaron en la última definición el presidente provisional del Senado, Juan Carlos Maqueda, y el jefe de Gabinete, Alfredo Atanasof.

Los problemas de las tres entidades afectan seriamente a importantes zonas del interior del país: Córdoba (ya que el Suquía es la entidad con mayor presencia), Santa Fe (donde está el Bisel) y Entre Ríos (que tiene al Bersa incluso como agente financiero de la provincia).

Fuentes del BCRA aclararon que el Nación se hará cargo en forma «transitoria» de las operaciones. La idea es crear un fideicomiso con los activos y pasivos de la institución para luego venderlos a un grupo privado. Claro que, si no lo consigue, terminará tomando definitivamente la operatoria.

El esquema sería muy parecido al que se utilizó con el Banco General de Negocios. Esta entidad fue suspendida, pero activos y pasivos pasaron al General de Santa Fe a través de un fideicomiso administrado por el ABN Amro.

La caída de las tres entidades y su traspaso al Banco Nación implican un paso hacia la estatización de la banca argentina. De hecho, la negativa de algunos bancos extranjeros de capitalizar a sus entidades provocó un cambio en la actitud de los ahorristas en las últimas semanas: se privilegiaron los depósitos en bancos oficiales en detrimento de los extranjeros. Uno de los candidatos más firmes que sonaban ayer para quedarse con parte de las operaciones de las tres instituciones era el grupo Macro, que -efectivamente- fue sondeado. Pero por ahora no hay mayores novedades.

La negativa del Crédit Agricole en aportar capital al Banco del Suquía terminó desencadenando una solución de urgencia. Directivos de la entidad francesa habían estado negociando durante toda la semana pasada un esquema para aportar liquidez en la entidad, pero el final no fue favorable: «No pondremos un peso más en la Argentina», sentenciaron.

La corrida de depósitos, que se había desatado fundamentalmente en el Suquía en Córdoba, se trasladó casi inmediatamente al Bisel, el principal banco privado de Santa Fe. Sólo el Bersa, ex Banco de Entre Ríos, sufrió menos la desconfianza de los ahorristas. Su condición de agente financiero de la provincia lo ayudó para pasar mejor el momento.

Dejá tu comentario