La semana pasada el Merval perdía 5 a cero y la de Buenos Aires quedaba posicionada entre las peores bolsas del mundo. Ayer pareció como que alguien se jugó, y dio pie para que el índice ganara 2,43 por ciento. Puede no parecer mucho, pero fue la mejor evolución bursátil en el mundo, aun cuando el índice quedara en 425,81 puntos. Sin noticias puntuales, fue el terceto de las mayores empresas locales el que lideró la mejora, impulsando al MAR a ganar 2,64 por ciento. Que hubo algo parecido al «optimismo», lo demostró el crecimiento del volumen negociado a poco más de 26 millones de pesos. De todas formas, como siempre es bueno seguir apostando por la prudencia. Venimos de una muy mala semana y eso hace que las cosas se vean exageradas. Después de todo, en el año apenas si hemos ganado 2,16 por ciento y la verdad que 26 millones de pesos no es para celebrar.
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Hechos con que justificar la suba de ayer pueden haber muchos, pero lo cierto es que los problemas de fondo siguen. Alguien podrá señalar al proyecto de reestructuración del mercado que se presentó en la reunión de los Bancos (el que pronto daría a conocer la Bolsa de Comercio) como disparador del cambio de humor, pero una cosa es el diagnóstico y otra la operación. Quien hace el análisis no pierde nada si se equivoca. El paciente en cambio es quien necesita de coraje y suerte, para que al final no repitan aquello de: «La operación fue un éxito. Lastima que el paciente se murió». Los que estamos afuera, mientras tanto, sólo podemos rezar para que las cosas salgan bien.
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