Los efectos de la devaluación ya se hacen notar en la vida cotidiana de los argentinos, quienes a partir del domingo pasado (y sin solución a la vista) se quedaron sin ver los partidos del fútbol italiano. Esto se debe a que PSN -la señal del grupo Hicks, Muse, Tate & Furst, que tenía los derechos del «calcio»- no llegó a un acuerdo con las autoridades de la Federación Italiana para renegociar el precio que pagan por ese contenido de cara a la nueva realidad cambiaria argentina.
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Si bien PSN se ve en toda América latina, su principal mercado es el argentino y aquí hace cuatro meses que no cobra prácticamente nada, porque arrastra un largo conflicto con Multicanal -del monopolio «Clarín»- que ya habría dejado de abonar todas sus deudas.
PSN también dejó de transmitir partidos de la NBA desde noviembre último, al negarse los directivos del básquet estadounidense a modificar las condiciones del acuerdo comercial que lo unía a la señal de Hicks, Muse. Y está en duda qué sucederá con otro contenido «estrella»: la Copa Libertadores.
Esta sería sólo la primera muestra de la indudable degradación de la calidad y cantidad de contenidos que (hasta la devaluación) disfrutaban los usuarios de cable en la Argentina: todas las señales facturan en dólares, y será imposible para los endeudados operadores seguir teniendo en el aire estrenos y canales «premium» con los actuales precios en moneda estadounidense. A esto deben sumársele factores como morosidad, deserción, «colgados», etc., y el panorama se ennegrece aun más como para que las empresas del sector logren mantener las señales en la grilla. Preocupante.
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