21 de julio 2008 - 00:00

Empresarias asustadas por la inestabilidad

Rocío y María Eugenia Germano, de CC Petit Plaisirs: «Unerror puede ser el fin de la empresa».
Rocío y María Eugenia Germano, de CC Petit Plaisirs: «Un error puede ser el fin de la empresa».
«El miedo a la inestabilidad es constante. Hay que meditar y planificar cada detalle del negocio, porque cualquier equivocación en este país se paga caro, y puede significar la pérdida de la empresa», advierte con preocupación Rocío Germano, dueña junto con su hermana María Eugenia de la firma de indumentaria infantil CC Petit Plaisirs. Ambas empresarias dialogaron con Ambito Financiero acerca de cómo llevar adelante un emprendimiento en la Argentina y de cuáles son los principales obstáculos que hoy enfrenta la industria textil. Periodista: ¿Por qué decidieron crear una empresa de indumentaria exclusivamente para niñas?

Rocío Germano: Porque descubrimos que era un segmento que ofrecía una gran oportunidad de negocio. En Europa la ropa de niños es una imitación de la de los adultos, en cuanto a diseño y calidad. Estuve viviendo en Francia, y cuando regresé buscaba prendas para mi hija y no encontraba porque casi no existía la sastrería ni las telas de alta calidad en el rubro infantil.

María Eugenia Germano: En un comienzo fabricamos sólo capas de lluvia para niños. Nos fue bien, vendimos toda la producción que habíamos lanzado al mercado y la temporada siguiente duplicamos el volumen de unidades vendidas.

R.G.: Además, destinamos una gran parte de la inversión inicial al packaging, porque observamos que era un aspecto descuidado en el mercado de indumentaria infantil.

P.: ¿Cuáles son los principales obstáculos con los que se topa un emprendedor en la Argentina?

R.G: Lo más difícil es conseguir financiación porque todo proyecto requiere de una gran inversión inicial. En nuestro caso pudimos autofinanciarnos sin tener que recurrir a préstamos, pero en la mayoría de los casos esto no ocurre.

M.E.G.: Otro obstáculo es conseguir telas de calidad y a buen precio. Las grandes marcas compran enormes cantidades a un mismo proveedor y reciben importantes descuentos, pero en el caso de los que recién empiezan los volúmenes suelen ser chicos. Por eso los buenos talleres se encargan de fabricar casi en forma exclusiva para las marcas más importantes.
Además, son pocos los que trabajan en forma legal y eficiente.

P.: ¿Cuáles son hoy los canales de venta más efectivos para una empresa de indumentaria que recién ingresa al mercado?

M.E.G.: La clave es vender los productos en tiendas multimarca, porque no requiere gastos extras como los que implica el mantenimiento de un local propio. La desventaja es que el cuidado de las prendas no siempre es el que uno desea y no hay un trato exclusivo con los diseños. Por eso, en la medida que la empresa crece, es importante que incorpore tiendas propias.

P.: ¿Es difícil ser empresaria en la Argentina?

R.G.: Es muy complicado. El miedo a la inestabilidad es constante. Hay que meditar y planificar cada detalle del negocio, porque cualquier equivocación en este país se paga caro y puede significar la pérdida de la empresa. Por eso es tan difícil para los textiles hacer grandes inversiones.

P.: ¿Cómo repercute la inflación en la empresa?

R.G.: Es otra dificultad con la que tenemos que convivir. Los costos de las telas aumentaron en gran medida. Algunos proveedores incrementan los precios una vez al mes, y como en indumentaria la planificación se hace con una temporada de antelación, al aumentar los precios sobre la marcha es inevitable absorber esos aumentos en los costos, reduciendo el margen de ganancias. Además, si trasladáramos el incremento total al precio de la ropa, se encarecerían en gran medida los productos y quedaríamos fuera del mercado.

P.: Algunos empresarios del sector se quejan de la amenaza que representa la entrada masiva de indumentaria china, al país. ¿Qué opinan ustedes?

M.E.G.: Es lógico que existatemor, porque China produce con volúmenes muy superiores a los de las fábricas locales y tienen una maquinaria más sofisticada. Además, la calidad de las prendas chinas es cada vez mejor. Deberían tomarse medidas destinadas a proteger a la industria local.

Entrevista de Marcela Pagano

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