27 de mayo 2002 - 00:00

Empresarios tratan de retomar protagonismo

Finalmente, y luego de casi tres meses de cabildeos, los principales empresarios nacionales tratarán de convertirse a partir de mañana en el factor de poder que hasta ahora no son. El instrumento será la flamante AEA (Asociación de Empresarios Argentinos), que mañana será presentada formalmente durante una conferencia de prensa que se llevará a cabo en el Museo Fernández Blanco.

La entidad propondrá un programa preliminar no sólo al gobierno, sino también a la sociedad en general. El programa inicial, al que tuvo acceso este diario, se denomina Principios para el consenso empresario, y apunta a varios frentes:

• En lo económico, aspira a instalar «un sistema basado en la libertad de mercados y en la empresa privada como motor de crecimiento, con pleno respeto del derecho de propiedad». Esto, dicen los empresarios reunidos en AEA, deberá darse «en el marco de un sistema político basado en elecciones democráticas y participación ciudadana».

• También piden que la Argentina sea «un país integrado y abierto al mundo, tanto en su comercio de bienes y servicios como en el campo de los capitales para financiar inversión y consumo, con criterio de reciprocidad internacional».

• En lo social, proponen «una comunidad integrada que promueva la igualdad de oportunidades a través del trabajo, la educación, la salud y la seguridad social».

• Para tratar de afianzarse como un factor que no pueda ser ignorado al momento de tomar decisiones, piden al gobierno un «diálogo e interacción entre los sectores público y privado, de modo que ambos actúen como socios de una empresa común, evitando trabas y burocracia». O sea, sin intermediarios.

• Como vienen haciendo casi todos los sectores desde hace años, AEA coincide en solicitar el
«financiamiento genuino del gasto público», pero piden que esto se dé en «un marco fiscal que no limite el desarrollo competitivo de las empresas».

• Desde ya, el programa prevé la
«libertad de contratación y de fijación de precios». Este punto, que podría parecer hasta anacrónico, recobró sentido luego de algún intento intervencionista -resucitar la vetusta Ley de Abastecimiento, por caso- esbozado desde la Secretaría de Comercio, y que hizo temblar a algunos de los participantes clave en la gestación de AEA (Molinos Río de la Plata, Arcor, Coto, Disco/Velox, por citar a algunos).

• También exigirán
«iguales condiciones para competir a nivel interno y externo respetando el criterio de reciprocidad entre países», punto que -no puede soslayarse- es un no muy velado ataque a las políticas de subsidios o de trabas arancelarias y paraarancelarias que aplican algunas naciones.

• En lo que hace al casi destruido mercado financiero, proponen que el que lo reemplace -para financiar a empresas e individuos- lo haga
«a costos internacionalmente competitivos, que promuevan el crecimiento de nuestro país y de la demanda de empleo, y la defensa del ahorro de las personas. Casi una expresión de deseos, de difícil -por no decir imposible- cumplimiento en las actuales condiciones. «Pero a eso es a lo que apuntamos: no decimos que debe suceder de inmediato», explicaba uno de los empresarios fundadores del grupo.

• Polémico

• El siguiente punto es -podría decirse- uno de los más polémicos del programa propuesto: «Propender al fortalecimiento de las empresas de capital nacional y a la expansión externa de las mismas con criterios internacionales». No se explicita quién deberá fortalecer a los grupos nacionales, ni a través de qué instrumento. Habrá que ver qué opinan las empresas extranjeras invitadas a participar de AEA, o incluso las que estarían considerando asociarse (se habla de Telecom, Telefónica, tabacaleras, energéticas).

• El punto siguiente expone la idea de
«promover la producción de bienes y servicios diferenciados y de alto valor agregado destinados al mercado doméstico y al externo, sin introducir distorsiones que perjudiquen al resto de la economía».

• Por último -como viene sucediendo en la historia del país desde hace más de un siglo-, se habla de la
educación. En relación con este ítem crucial para el futuro del país, se propone «un sistema educativo comprometido en la formación de recursos humanos que puedan incorporarse exitosamente a un sistema productivo moderno y diferenciado, y apoyo a la inversión en investigación y desarrollo de conocimientos aplicables a las actividades productivas».

Si bien la propuesta seguía abierta hasta ayer -en el «paper» al que tuvo acceso este diario se pedía a los empresarios participantes de la nueva asociación que aportaran ideas, de considerarlo pertinente-, podría decirse que no habrá grandes modificaciones a ésta cuando mañana se anuncie el lanzamiento de AEA y el nombramiento como primer presidente de
Oscar Vicente, el «número uno» ejecutivo del grupo Pérez Companc.

A Vicente lo acompañará un nutrido grupo de empresarios locales y también de ejecutivos de grupos extranjeros. La primera comisión directiva de AEA tendrá a
25 «números uno», entre los que estarán Paolo Rocca (Techint), Carlos Miguens (Quilmes), Luis Pagani (Arcor), Alfredo Coto, Aldo Roggio, Sebastián Bagó, Manuel Sacerdote (BankBoston) y Amalia Lacroze de Fortabat (Loma Negra). Estos empresarios conformarían el listado de los ocho vicepresidentes; el resto de los cargos se conocería mañana.

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