"Empresas quieren previsibilidad"
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Gabriela Slavich
G.S.: Los resultados fueron mejores que los de 2006, pero en muchos casos, debido al aumento de los costos (que causó la inflación), hubo resultados con gran crecimiento, pero no de la rentabilidad. La inflación perjudicó a las empresas, ya que muchas tuvieron que absorber ese incremento de costos.
P.: ¿Fue difícil asesorar a empresas en el contexto de la crisis de 2001?
G.S.: Fue muy complicado, sobre todo, comunicar ciertas cuestiones a empresas extranjeras. Fue difícil que entendieran la realidad que se estaba viviendo aquí, porque en toda crisis surgen cuestiones que no tienen una explicación lógica. En cambio, las empresas locales ya estaban acostumbradas al cambio de reglas permanente y a la inestabilidad que vivió la Argentina durante décadas; entonces fue más fácil para ellas comprender lo que sucedía.
P.: ¿Cómo ve a la economía hoy?
G.S.: Hay un fuerte crecimiento, que debe sostenerse. Pero hay aspectos urgentes que tratar como por ejemplo, la inflación.
P.: ¿Cómo la tratan los clientes varones siendo usted una mujer?
G.S.: La mayoría de mis clientes son varones y puedo decir que es en este aspecto en donde más ayuda mi condición de mujer. Las mujeres somos por naturaleza intuitivas, y esto nos ayuda a la hora de entablar relaciones laborales. Tenemos más llegada a los clientes y establecemos un vínculo más personal y simple.
P.: Si casi todos sus clientes son varones, ¿por qué hay tan pocas mujeres ocupando puestos ejecutivos en empresas?
G.S.: Creo que la mujer en general se aboca a carreras humanísticas. Quienes estudian ingeniería o económicas no lo hacen con una orientación de liderazgo. En cambio, los varones en este aspecto sí se desarrollan más. También es cierto que hay empresas que por políticas internas todavía prefieren las características masculinas a la hora de elegir un ejecutivo. Además influye el hecho de que las mujeres cargamos con un debate permanente en relación con el tiempo que dedicamos a la familia y al trabajo. Muchas eligen una de estas tareas en detrimento de la otra.
P.: ¿Cómo compatibiliza ambas tareas?
G.S.: Es difícil. Buscar un equilibrio entre ambas es un ejercicio diario. En mi caso, tengo un bebé y una casa de la cual ocuparme. Con la ayuda de mi familia puedo desarrollarme tanto en lo profesional como en lo personal. Además, cuanto más gratificaciones laborales uno recibe, más responsabilidades adquiere. Trato de aprovechar al máximo el tiempo y dedicar la mayor atención posible a cada cosa, pero uno debe aceptar que no puede estar 100% en todo. Haber sido madre cuando ya estaba asentada en lo laboral también me ayudó.
P.: ¿Le costó más llegar a su posición siendo mujer?
G.S.: No; nunca sentí que ser mujer fuera un obstáculo. No tuve experiencias negativas en el ámbito laboral. De todas formas, es cierto que con los años la mujer fue avanzando y cada vez hay más profesionales mujeres en todos los rubros.
Entrevista de Marcela Pagano




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