28 de agosto 2020 - 00:00

Apelan al "acuerdo social" para mejorar el mercado laboral

Desde los tres sectores se advierte que la economía argentina tiene problemas de competitividad. El 40% de la mano de obra está fuera del mercado y no podrá incorporarse toda cuando se supere la crisis.

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El Gobierno, los empresarios y los sindicatos analizan poner a la productividad de la economía como uno de los temas centrales de una futura convocatoria al Consejo Económico y Social. El asunto, que es “tabú” para los gremios porque tradicionalmente han asociado este concepto al de pérdida de derechos, se analizó en una jornada organizada por la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación (OEI) y la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Salta. Participaron los ministros Claudio Moroni (Trabajo), Nicolás Trotta (Educación), Daniel Arroyo (Desarrollo Social), el secretario de Asuntos Estratégicos, Gustavo Béliz, el vicepresidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), Daniel Funes de Rioja, y el secretario general de la Unión Obrera de la Construcción (UOCRA), Gerardo Martínez, entre otros.

Béliz anticipó que el Gobierno trabaja en una convocatoria al diálogo y uno de los temas del mismo será la competitividad. El funcionario planteó que en la nueva economía mundial dominada por la tecnología y la información, la Argentina corre el riesgo de convertirse solo en un mero “exportador de datos crudos” e “importador de tecnología” de no mejorar su capacidad educativa.

Al respecto, Moroni remarcó que “hay puestos que con poca capacitación podrían ser ocupados que requieren del secundario y aun así falta gente para ello”. El titular de la cartera laboral también retomó sus advertencias sobre lo que denominó “barreras” para el ingreso de trabajadores al mercado formal. Allí incluye los costos impositivos asociados al empleo. Sostuvo que se puede correr el riesgo de “perjudicar al que se quiere beneficiar” cuando se imponen condiciones exigentes a los empleadores.

Por su lado, Trotta consideró necesario “administrar” los plazos para que las empresas vayan incorporando capital y que ello no implique que quede más gente sin trabajo. En la discusión del acuerdo social, el ministro de Educación dijo que hay que “consensuar los tiempos para la introducción de la tecnología” en la economía.

Pero a su turno, Funes de Rioja llamó la atención sobre los riesgos de demorar ese proceso o de incluir condiciones que hacen más costosas las operaciones económicas. Ya con el caso de varias autopartistas que emigraron del país al inicio de la pandemia, el vicepresidente de la UIA advirtió que “las relocalizaciones se hacen permanentemente en este mundo competitivo”. El empresario dijo que “no cabe duda del impacto que va a tener la tecnología” sobre la economía y el empleo, de modo que propuso también la necesidad de un diálogo social para encarar ese proceso.

Arroyo, por su lado, precisó que el 40% de la mano de obra potencial del país está actualmente fuera del mercado de trabajo y anticipó que cuando se recupere la actividad, no toda esa masa de personas va a poder integrarse. El ministro de Desarrollo Social dijo que el gobierno tiene identificadas a la construcción, las industrias textil y alimenticia, el Reciclado y a los servicios de cuidados personales como generadores de empleo intensivo para la salida de la crisis. Por su lado, Martínez también opinó que el sindicalismo tiene que encarar el problema de la competitividad con una mirada “moderna” al indicar que “lo ha asociado a la pérdida de derechos”. El titular de la UOCRA consideró no obstante que el problema de la baja competitividad de la economía es transversal. “Hay empresarios que siguen con clichés de hace 30 años”, indicó.

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