Buen momento, para tener un Ministerio de Economía puesto de punta contra el Banco Central. Y las contramarchas permanentes, en cuanta medida se anuncie. Toda la semana vino signada por dilemas irresolubles, solamente complicados y retorcidos, en vez de esclarecidos... La resultante es bien contundente, para ver de dónde provienen los signos adversos para los mercados. Porque en el período tuvieron subas de más de 4 por ciento las plazas del Dow Jones y el Bovespa: en tanto, Buenos Aires caía en nivel de 4% y apenas persiguiendo el dólar en la suba del viernes. A contramano de todo, con fuertes desplazamientos particulares y estando en el ojo de la tormenta el papel de Telecom: con convulsiones alcistas porque se irían controles europeos, por un mexicano (¿es realmente, convidador el cambio?...)
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Lo peor del período se refleja en los bancos, donde hay problemas de todo tipo. Junto con las desavenencias con el poder, otros que acusan lesiones patrimoniales de importancia, rumores de cierres, versiones de ventas, caída de ADR fundamentales -como Francés y Galicia- tiñendo la actuación del recinto porteño.
Algunos papeles emergiendo, tratando de apartarse de las malas ondas, y un volumen que abrocha cada día con lo mínimo indispensable. No hay mayores posibilidades, todo debe ser superficial en un sistema político y económico con cartel de «condicional».
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