24 de febrero 2005 - 00:00

FMI: buscan que refinancie pagos de u$s 5.200 millones

Carlos Mosse
Carlos Mosse
El Ministerio de Economía tiene como objetivo cerrar un capítulo en las próximas negociaciones con el Fondo Monetario que comienzan, tal como adelantó este diario, el 15 de marzo próximo en Buenos Aires.

Roberto Lavagna y el secretario de Hacienda, Carlos Mosse
, buscarán ratificar por escrito la promesa de parte del organismo que dirige Rodrigo de Rato, de refinanciar la totalidad de los 5.201 millones de dólares que la Argentina debe pagar al Fondo durante este ejercicio.

Hasta no cerrar este punto crucial de la negociación Lavagna ya le informó a la Casa de Gobierno que no se podrá avanzar en ninguno de los proyectos fiscales que tiene en carpeta el Poder Ejecutivo.

Estos van de la disminución del impuesto al cheque y las retenciones (proyectos que avala Economía), a incrementos en los salarios mínimos del sector público o aumentos en las jubilaciones y en los pagos a los beneficiarios de los planes sociales (ideas de Néstor Kirchner y sus asesores).

Sucede que los 5.201 millones de dólares que este año la Argentina le debe pagar al FMI no tienen partida asignada.


Esto es así porque el diseño del Presupuesto para 2005 computa el pago al Fondo con dinero proveniente del mismo organismo.

• Pagos sin contrapartida

La Argentina tiene caído su acuerdo con el FMI desde setiembre del año pasado, y hasta ahora giró al organismo internacional unos u$s 584 millones (correspondientes a los pagos de enero y febrero) sin ninguna contrapartida. En marzo, los pagos ascienden a u$s 503,9 millones y en abril, cuando en teoría aún podría estar discutiéndose un futuro acuerdo, deben liquidarse otros u$s 388 millones.

Hasta allí los pagos llegarían a los u$s 1.475 millones, sin que desde el organismo haya una devolución del dinero.

Los cálculos de Economía analizan que hasta ese momento se podría cumplir sin que haya reembolso desde Washington.

Sin embargo, en el segundo semestre ya comenzarían los problemas, ya que el dinero debería provenir de las reservas internacionales del Banco Central, que no tiene en sus proyectos para 2005 presupuestar unos u$s 3.600 millones para sostener los pagos al FMI sin contrapartida. Esto, claro, si desde la Casa de Gobierno no hay decisión en contrario.

Como contrapartida,
Lavagna les ofrecerá el sobrecumplimiento habitual de las metas fiscales presupuestadas y que garantizan un superávit de 3,2% (en realidad a fin de año llegaría a 4% como sucedió en el 2004), junto con el mantenimiento de las metas de recaudación y de gasto.

Todo esto además de un crecimiento mayor a 4% que figura en la ley de Presupuesto vigente.

La esperanza oficial es que todo este esquema fiscal y financiero sea aceptado por el FMI a partir del envión psicológico que significará la salida del default, el principal capítulo de fricciones en las relaciones entre el gobierno y el Fondo.

El segundo tema es la tardanza en revisar las tarifas de los servicios públicos. Allí habría una postura más benigna del organismo.

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