La provincia de Buenos Aires firmará en las próximas horas el compromiso fiscal con la Nación, que les reclama el FMI a todos los distritos, a cambio de una negociación directa entre la administración de La Plata y los organismos financieros internacionales. Según se supo, anoche en Santa Rosa, La Pampa, donde Eduardo Duhalde se reunió con la mayoría de los mandatarios del PJ, el acuerdo lo cerraron el sábado verbalmente Roberto Lavagna y Felipe Solá, e implicará una flexibilización en el compromiso global de marzo pasado. En aquel acuerdo, del cual los pactos bilaterales son una especie de reglamentación a la medida de cada gobernación, los estados se comprometieron a bajar el déficit 60% respecto del año pasado y a reducirlo a cero para 2003.
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En la negociación que hizo Lavagna, la semana anterior ante el FMI y el Banco Mundial, logró dos ventajas para Buenos Aires:
1) que el FMI se muestre elástico a la hora de calcular el porcentaje del déficit a bajar este año, de 60% a 50%. Esto lo logró Lavagna en dos reuniones en Washington y así se lo contó a Solá en la tarde del sábado en el Ministerio de Economía en términos poco ortodoxos para un técnico como el ministro: «La elasticidad del Fondo es ilimitada, te lo digo yo que me fue fantástico en el viaje».
Según esa venia obtenida, Horst Köhler y Anne Krueger reconocen que Buenos Aires tiene un peso en la deuda global de las provincias (explica 30% del endeudamiento provincial) que requiere un tratamiento también a medida. El organismo escucha las promesas que puso Solá por escrito, que asegura que ya ha recortado el gasto primario en 10% y que numéricamente implica una baja de $ 950 millones a la que hay que sumar el efecto de reformas en el sistema de recaudación, que se notará si se revierte la caída en la percepción de los tributos. El aumento lo calculan los contadores de La Plata en unos $ 684 millones para este ejercicio por reforma de los catastros, revaluación de activos imponibles y mejoras por descentralización en la percepción de tributos hacia los municipios.
• Novedad
Esa autorización para flexibilizar la baja del déficit la hará el FMI a cambio de cobrarle a la provincia una tasa diferencial. Es una novedad, ya que el organismo considera que la Argentina es una cuenta-país sin distinguir entre Nación y provincias. De ahora en adelante, si prospera esta excepción, el organismo aparecería asumiendo con tasas distintas las diferencias entre la Nación y las provincias, y también entre éstas. Desde ya, que si se confirma el acuerdo especial con Buenos Aires, hay provincias que se anotan en la misma lista. La primera es Córdoba, que ha firmado con la Nación un preacuerdo, pero tiene que confirmar el compromiso en un segundo documento que contenga las proyecciones de gastos y recaudación donde se explica cómo realizará el ajuste.
El jueves, cuando trascendió la información sobre un régimen más flexible para Buenos Aires, varios gobernadores asaltaron a telefonazos a Duhalde reclamando precisiones. Eso motivó la reunión entre el Presidente y Solá, donde acordaron un segundo encuentro entre el gobernador y el ministro de Economía para el sábado.
2) La otra ventaja para Buenos Aires la sacó Lavagna de Enrique Iglesias, presidente del Banco Interamericano de Desarrollo, y es la promesa de un crédito para la provincia de u$s 500 millones a liquidar en dos cuotas iguales, la primera este año y la segunda en 2003. El propósito del crédito es pagar reformas y obras de infraestructura que le permitan a Buenos Aires, este año y el que viene, hacer recortes por ese monto en los respectivos ejercicios. Con eso a cambio, Solá se compro-mete a dejar de imprimir los patacones.
Esto servirá para cumplir con otro compromiso exigido por el FMI y contenido en los 14 puntos de Olivos, que es la eliminación en el curso del año de todas las cuasi monedas.
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