FMI: nuevo error con la Argentina
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O sea, hasta ahora, el «modelo productivo» inaugurado por Duhalde y seguido por su delfín Kirchner, técnicamente es más coherente que la convertibilidad: quieren el tipo de cambio fijo en $ 3 (una especie de convertibilidad vergonzante) para reactivar, entonces tienen equilibrio fiscal que, como está logrado sobre la base del no pago de la deuda externa, nos tiene fuera del mundo, pero de todas mane-ras crecemos porque hay ingreso de capitales de residentes argentinos que permite aprovechar la capacidad instalada ociosa para expandir la producción mientras nos «comemos el capital», y además porque la soja tiene buenos precios.
• Sin compromiso
El FMI acaba de cerrar un acuerdo con la Argentina en el que no hay ningún compromiso serio en materia de reforma estructural. Así como en los '90 el FMI debió poner en un primer plano el tema fiscal y en segundo la reforma estructural (hizo exactamente al revés), hoy que el «modelo productivo» no va a explotar, lo importante es qué hacemos con las compensaciones a los bancos, las tarifas de los servicios públicos privatizados, la vergonzosa Ley de Bienes Culturales, la suspensión de las ejecuciones hipotecarias, la coparticipación de impuestos, la presión impositiva formal salvaje y distorsiva, etcétera. Nada de todo esto se pone claro en el acuerdo, todo está lo suficientemente lavado como para que el gobierno de Kirchner haga lo que quiera con cada tema.
Hoy, lo fundamental es sostener por una década como mínimo el crecimiento que estamos logrando por la combinación del shock positivo de expectativas de una centroizquierda que logra el equilibrio fiscal con tipo de cambio fijo, más nuestros precios de exportación en buenos niveles. Y para sostenerlo hay que hacer reformas y evitar que Kirchner se crea que su modelito de «reinstalación de la movilidad social ascendente» es el que reactiva.
Incluso, dado que la Argentina, luego del tipo de default que está haciendo a todo aquello de lo cual vivió durante 10 años con el no ajuste de tarifas y el no pago de la deuda, no recibirá flujos de capitales por mucho tiempo, necesita más que nunca buscar otra manera de seguir vinculada al mundo y salir de la autarquía en la que está. Y esto implica hacer una apertura de la economía de baja de aranceles de importación y de retenciones a las exportaciones muy drástica para vivir del comercio internacional, de lo que podemos venderle al mundo, como por ejemplo hizo Chile en los '80. De esto el FMI, equivocadamente, no dice nada.
Somos una economía muy cerrada que no compite con el mundo. Tenemos que abrirnos al comercio con más urgencia que nunca. No vamos a sostener esta recuperación durante una década con la «truchada» de Kirchner de dar subsidios a los pobres financiados con impuestos a los ricos, o con prebendas para los perdedores de la convertibilidad financiadas con pérdidas para toda la sociedad como el ridículo de tener un acuerdo de libre comercio con Brasil con cuotas de importación o aranceles móviles, como están pensando los «genios» de la Cancillería argentina.
Además hay que bajar impuestos, en vez de seguir aumentando el gasto público. Este último ya es igual en tér-minos reales que antes de la debacle, por eso el tipo de cambio es de $ 3 en vez de $
1. Ya es suficiente. No hace falta una nueva ronda de aumento como plantea el proyecto de presupuesto que el gobierno acaba de enviar al Congreso. De esto el FMI tampoco dice nada.
Por si todo lo anterior fuera poco, el Banco Mundial y el FMI luego de darle un acuerdo a la Argentina en el que no se le pide nada serio, salen al otro día a pedir de todo: reestructuración en las privatizadas, reforma laboral, reforma bancaria, advierten que hay que cerrar rápido un acuerdo sobre la deuda. ¿Para qué le dieron entonces un acuerdo a la Argentina que es más fácil de cumplir que «jugar con tierra»?
Se lo dieron para cuidarse ellos mismos, para protegerse. Si la Argentina no recibía un acuerdo, le iba a defaultear al FMI y se hubiera dado la situación de un Brasil en recesión por un «ajustazo» fiscal para evitar el default de la deuda y la Argentina defaulteando al FMI pero creciendo. Obviamente que Brasil, con el tiempo, hubiera seguido los pasos de la Argentina y juntos le hubieran generado un problema patrimonial de órdago al FMI que, con los republicanos de Bush en la presidencia de los EE.UU. a lo mejor terminaba con el cierre del organismo y todos sus burócratas en la calle.




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