3 de agosto 2001 - 00:00

FMI: "Si EEUU no pone los fondos, nosotros no podemos hacer nada"

FMI: Si EEUU no pone los fondos, nosotros no podemos hacer nada
Los diputados de la Comisión de Presupuesto y Hacienda almorzaron ayer con la delegación del Fondo Monetario Internacional que por estos días supervisa en Buenos Aires las cuentas fiscales y el cumplimiento de las metas establecidas con el organismo. Como resultado del encuentro los diputados se llevaron una certeza: el FMI no está en condiciones de aportar ninguna asistencia financiera, más allá del adelanto de u$s 1.260 millones, si EE.UU. no pone apoyo político y habilita los fondos. Sin embargo, el pronóstico de los auditores del FMI fue preciso: «Si hay voluntad de ayudar a la Argentina y hoy el mundo hace lo mismo que antes hizo con otros países, la salida se ve clara». Dentro de ese esquema los delegados del Fondo estaban más que optimistas con la llegada de John Taylor, segundo del Tesoro norteamericano.

A la mesa en el Hotel Inter-continental se sentaron por el FMI Tomas Reichmann, John Thornton y Gilbert Terrier, junto a Guillermo Zocali, representante argentino ante el Fondo. Desde Diputados llegaron Raúl Baglini, Darío Alessandro, José Dumón, Carlos Balter, Jorge Remes Lenicov, Oscar Lamberto, Jesús Rodríguez, César Albrisi y, en medio de todos, Jorge Baldrich, secretario de Hacienda.

El encuentro de ayer es un clásico de cada visita de los auditores del FMI a la Argentina que gustan de escuchar de boca de diputados y senadores de Presupuesto y Hacienda la marcha de algunas cuestiones tanto en el Congreso como en el gobierno. Siempre se hace a agenda abierta y sin demasiado protocolo.

Esta vez fueron más las preguntas de los legisladores que las del equipo del Fondo. En la intimidad Reichmann y sus colaboradores explicaron que la situación del país se debe a la gran desconfianza que existe en el exterior: «Ellos creen que van a devaluar, pero nosotros consideramos que están locos», dijeron con relación a los mercados de EE.UU.

• Respaldo

Pero sin duda la definición más dura sobre el futuro llegó en relación con el apoyo del gobierno estadounidense al plan de déficit cero: «La única forma de tener certeza es tener un fuerte respaldo político de EE.UU., no alcanza con el respaldo interno. Pero este respaldo no puede ser teórico, tienen que estar dispuestos a poner plata», les dijeron claramente los funcionarios a los diputados.

A partir de allí a los radicales, peronistas, frepasistas y cavallistas presentes les quedó en claro que la posición de la misión del Fondo era unívoca: no pone plata si Washington no la aporta.

Casi como un ruego, Lamberto le dijo a Reichmann:
«¿Por qué no hacen más lobby a favor de la Argentina?». La respuesta fue redundante: «Hacemos lo que podemos, pero esta vez la manija la tiene EE.UU.».

Después de eso Reichmann planteó una situación de poco dramatismo para la Argentina y comparó al país con el resto del mundo: «Por los valores que tiene la Argentina hay 80 países que están peor que ustedes», dijo. Como nadie entendía, el funcionario avanzó: «Si ven el porcentual del PBI sobre deuda, o el déficit sobre el total del Presupuesto, existen 80 países en la misma situación y ninguno tiene el riesgopaís que tienen ustedes».

Según les explicó Reichmann a los diputados en la intimidad, el problema hoy es que el mundo tiene dudas de si el ajuste se puede cumplir, sobre todo de qué va a pasar si continúa la caída de la recaudación y hasta dónde va a resistir el recorte el tejido social.

Balter fue el que más énfasis puso en la situación de la recaudación:
«Si no hay ayuda para profundizar el ajuste, están muy acotados los tiempos», dijo el mendocino.

Dentro de la discusión sobre el ajuste, el radical Dumón tomó la palabra y le explicó al triunvirato del FMI con dramatismo la forma en que esta crisis estaba impactando en el sistema político argentino, preguntándose hasta dónde podrían llegar los cambios.
«Hasta existen algunos delirados que insinúan un cambio de presidente», dijo. El peronista Lamberto no se pudo contener y acotó: «Y por ahí tienen razón, ¿no?». En ese momento ni los representantes del FMI pudieron contener la carcajada.

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