FMI: "El Gobierno argentino puede cerrar un acuerdo cuando lo crea conveniente"

Economía

Lo aseguró Alejandro Werner, director del FMI. Además señaló que se viene trabajando de manera constructiva.

Con el equipo de trabajo del Ministerio de Economía “se está trabajando de manera muy constructiva y se están llevando a cabo negociaciones concretas que básicamente, como he dicho en otras conferencias y entrevistas, ponen al Gobierno argentino en posición de poder cerrar un acuerdo cuando el Gobierno argentino lo crea conveniente, en términos técnicos hay mucho trabajo avanzado”, señaló Alejandro Werner, director del Hemisferio Occidental del Fondo Monetario Internacional.

En una nueva expresión de las buenas relaciones entre el Palacio de Hacienda y el organismo multilateral, Werner sostuvo que “la negociación y el trabajo técnico han avanzado de manera muy importante, los trabajos se llevan a cabo de manera continua, estamos con una plataforma de entendimiento sobre la cual podemos avanzar muy rápidamente en la medida que se decida tener un acuerdo relativamente rápido”.

Respecto al momento en que se podría concretar el acuerdo, Werner sostuvo que “la decisión de cuándo yo diría que está mucho más del lado de las autoridades argentinas que de nuestro lado”.

Enfatizó, refiriéndose a las autoridades argentinas, que “ellos decidirán, entendiendo de manera clara, el entorno en el cual se toman estas decisiones, cuál es el mejor momento. No estoy en posiciones exactamente para decir cuándo es el mejor momento”, concluyó el directivo sobre este punto.

Consultado sobre la marcha del proceso inflacionario en el país, Werner sostuvo que “claramente, una economía con inflación elevada si genera preocupación y la inflación en la Argentina es elevada y ha sido elevada durante los últimos cuatro años”. Agregó “es un reto importante bajarla y para bajar la inflación es importante llevar a cabo la implementación de un marco macroeconómico y de políticas macroeconómicas conducentes a una inflación más baja”.

Estas declaraciones fueron previas a conocer que en marzo la inflación se ubicó en 4,8%, siendo la mayor contribución a la suba el rubro Alimentos y Bebidas con un crecimiento 4,6% mensual. El ministro Martín Guzmán anticipó que “marzo registraría la inflación más alta del año” pero prometió que en abril bajaría.

Dijo, en este sentido, que “parte de las negociaciones que estamos llevando a cabo con el equipo del Banco Central de la República Argentina y la Secretaría de Hacienda obviamente, giran en torno de estos marcos macroeconómicos y a estas medidas complementarias de coordinación de expectativas”.

Para Werner esos marcos son para que “básicamente, Argentina pueda avanzar en un programa de políticas públicas que sean conducentes a una inflación más baja, a un sector financiero más estable, con tasas de interés más bajas, y que esto permita eventualmente una recuperación más dinámica de la inversión y de la generación de empleos”.

Consultado sobre las medidas de distanciamiento social que el Gobierno argentino anunció ayer “vamos a ir analizando cómo estas medidas están impactando” pero advirtió que “hay que ser muy prudente” y consideró “prematuro” hacer hoy una evaluación al respecto. Aunque antes había indicado que en los pronósticos habían incorporado que “los niveles de contagio serían elevados”. Explicó que “hemos visto en Argentina y otros países son peores que lo esperado; veremos cómo estas medidas de distanciamiento afectan la economía, pero representan un riesgo a la baja. Hay que ser prudente y esperar, porque a la vez las economías se adaptaron mejor a la pandemia mejor que lo que creíamos”.

Recuperación

Estas declaraciones fueron realizadas con motivo de la presentación de un trabajo económico referido a la recuperación de América Latina y el Caribe.

Al respecto dicha recuperación “en el segundo semestre de 2020 fue vigorosa, pero no tanto como la de la economía mundial y otros mercados emergentes” sostiene dicho trabajo elaborado por Alejandro Werner, Director del Departamento del Hemisferio Occidental del Fondo Monetario Internacional (FMI), junto con los economistas Takuji Komatsuzaki y Carlo Pizzinelli.

El paper analiza la evolución reciente de la región, pero no hace ninguna mención específica sobre la Argentina, exclusión que, según se interpreta en Washington, se entiende en el marco de las negociaciones que tiene abierto el país con el FMI. Sólo figuran las estimaciones de crecimiento para el PBI argentino.

La proyección del organismo multilateral contempla una suba de 5,8% para el año en curso, por debajo de estimaciones tanto oficiales como privadas locales que anticipan un piso de 7% para la recuperación.

El menor crecimiento relativo en el ámbito latinoamericano se da a pesar de las políticas de ayuda sin precedentes, el sólido desempeño de los socios comerciales, el auge de los precios de las materias primas y las condiciones financieras acomodaticias en todo el mundo, evalúa el informe.

La contracción de 7% experimentada por la región en 2020 fue la más pronunciada del mundo, superando con creces la desaceleración mundial, que fue de 3,3 %. El Fondo prevé que en 2021 el crecimiento se sitúe en 4,6 % por debajo del 5,8 por ciento estimado para los mercados emergentes, excepto China. El ingreso per cápita no retornará al nivel de antes de la pandemia hasta 2024, lo cual provocará pérdidas acumuladas del 30% respecto a la tendencia pre pandémica.

El FMI calcula que la cifra de personas que viven en condiciones de pobreza se ha incrementado en 19 millones, mientras que la desigualdad, medida por el coeficiente de Gini, ha aumentado un 5%, si se la compara con los niveles anteriores a la crisis.

La pandemia supondrá además “un deterioro duradero del capital humano debido al cierre de los colegios, que fue más prolongado que en otras regiones”, advierte el documento. Se considera difícil cuantificar las pérdidas de aprendizaje, pero el análisis del personal técnico indica que el ingreso de los estudiantes de edades comprendidas entre 10 y 19 años podría ser, en promedio, un 4% más bajo a lo largo de su vida si no se compensan los días de clase perdidos en 2020.

Werner advierte que “las perspectivas, no obstante, están sujetas a un grado excepcional de incertidumbre, mientras continúa la carrera entre las vacunas y el virus”. Por el lado positivo, se considera que un control más rápido de la pandemia a escala mundial y un estímulo mayor de lo previsto con políticas de apoyo internas incentivarían el crecimiento. Por el lado negativo, el reciente rebrote del virus en Brasil, Chile, Paraguay, Perú y Uruguay, sumado a la lenta distribución de las vacunas (salvo en Chile), empaña las perspectivas a corto plazo.

Sin embargo, los economistas del Fondo evalúan como probable que los nuevos confinamientos no sean tan perjudiciales como los implementados al inicio de la pandemia, ya que las economías han aprendido a adaptarse. Según las proyecciones, Brasil recuperará el nivel de producto de 2019 en 2022, debido al repliegue del apoyo de las políticas fiscales y monetarias y la lenta distribución de las vacunas.

Efectos desiguales

Las mujeres y los trabajadores poco cualificados son los que más dificultades han enfrentado en el marco de la pandemia, destaca el trabajo. En particular, las trabajadoras poco cualificadas perdieron más puestos de trabajo, o tuvieron que reducir sus horas de trabajo si permanecieron empleadas, ocasionando en ese grupo las peores pérdidas de ingresos.

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