19 de noviembre 2004 - 00:00

G-19

Hoy arranca la reunión del G-20, un encuentro que convoca a los siete países más desarrollados y a otros trece emergentes. El dato es que esta vez será, en realidad, el G-19, ya que Roberto Lavagna decidió que la Argentina se ausente de este encuentro clave, que reúne a ministros de Economía y a presidentes de bancos centrales. La razón: se discutirá sobre «procesos justos para las reestructuraciones de deuda». Lloverán las críticas a todo lo hecho por el ministro. Una actitud poco seria la de eludir el debate dejando de representar al país en un importante foro.

Argentina no será parte en la reunión del Grupo de los 20 (G-20), que arranca hoy en Berlín, y que por lo tanto queda reducido a 19 países, al menos en este encuentro. La explicación oficial del «faltazo» fue la ocupada agenda que el equipo económico tiene en lo que respecta a la reestructuración de la deuda.

La excusa tiene, en realidad, un trasfondo mucho más profundo. Roberto Lavagna decidió que el país no concurra a este encuentro para evitar el tratamiento de un tema espinoso para el gobierno y para él particularmente: la reestructuración de la deuda. Uno de los ocho temas centrales que oficialmente serán tratados es «Un proceso justo de reestructuración de la deuda». Los países que participarán en este encuentro se comprometieron en la última reunión preliminar de octubre (también en Alemania) a redactar un boceto sobre la forma en que los países deberían tratar las renegociaciones de sus deudas cuando éstas tienen un peso insostenible.

Lavagna eligió dar su propia versión respecto de cómo deberían tratarse las renegociaciones de deuda en los mercados emergentes. Ayer publicó su punto de vista en la agencia «Reuters».

Este verdadero «plantón» no será gratuito. Entre otros, concurrirán a este encuentro el secretario del Tesoro estadounidense, John Snow; el ministro de Finanzas alemán, Hans Eichel; y el presidente del Banco Central Europeo, Jean Claude Trichet,
por sólo mencionar algunos. Concurrirán, en efecto, todos los ministros de Economía y presidentes del Banco Central de los países del G-7 y de otras 12 naciones emergentes (la número 13 es la Argentina).

La ausencia de Lavagna se extendió también al titular del Banco Central, Martín Redrado, que también estaba invitado al evento. Desde el Ministerio de Economía les «sugirieron» a las autoridades del Central que era mejor no concurrir, especialmente para evitar la firma de la Argentina en temas relacionados con la deuda.
La sospecha, con fundamentos, del ministro, es que la declaración del G-20 no será precisamente favorable para la posición que mantiene la Argentina.

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