19 de julio 2006 - 00:00

Gas: Chile paga u$s 350 millones más

El gobierno decidió aplicar una retención adicional de 35% sobre las exportaciones de gas, calculando el impuesto sobre el precio del producto acordado por los presidentes Néstor Kirchner y Evo Morales que es de 5 dólares hasta el 31 de diciembre.

Esto significa que se aplicaría un impuesto fijo de 1,75 dólar por cada millón de BTU a las ventas externas de gas natural, según determinaría una resolución del Ministerio de Economía que se conocería hoy.

La medida afecta por el momento a Chile que está importando entre 12 millones y 15 millones de metros cúbicos diarios y a Uruguay que compra unos 230.000 metros cúbicos, mientras Brasil no está importando en este momento. Siendo que cada metro cúbico se considera equivalente a 37.000 BTU -o al revés un millón de BTU es igual a 27 metros cúbicos- por adquirir 15 millones de metros cúbicos se pagaría un adicional de 972.000 dólares diarios, lo que en términos anuales equivale a unos 350 millones de dólares en el caso de las exportaciones al país trasandino.

La retención es en la mayoría de los contratos con compradores chilenos superior-en más de 100% al precio del gas en boca de pozo, ya que éste promedia actualmente 1,50 dólar por millón de BTU. Con el impuesto adicional, el valor se ubica en 3,25 dólares siempre en términos promedio por millón de BTU.

Por tratarse de un derecho a la exportación, la retención es responsabilidad de la empresa exportadora, pero el gobierno estima que las empresas no exportarán a Chile sin un acuerdo previo con los compradores porque no querrán pagar más por el tributo que lo obtenido con el precio.

  • Posibilidades

    Se presume que si no logran modificar los contratos, las petroleras se podrían declarar en estado de fuerza mayor, atribuyendo la responsabilidad del incumplimiento al Estado nacional.

    No obstante, el gobierno de Michelle Bachelet viene trabajando desde hace más de una semana con distribuidoras de gas, generadoras de electricidad e industrias, y en el país trasandino la suba se considera un hecho por lo cual se cree que los importadores pagarán el nuevo precio.

    Expertos creen que debido a los altos precios que ya pagan los consumidores chilenos, si las distribuidoras trasandinas trasladarán a usuarios el nuevo impuesto argentino, el valor superaría al del gas licuado, con lo que perderían competitividad.

    Por otra parte, para generadoras eléctricas e industrias el gas argentino continuaría siendo tres o cuatro veces más barato que el diésel y otros combustibles líquidos sustitutos.

    Ayer, la ministra de Energía y Minería de Chile, Karen Poniachik, dijo que «no es justo hablar de crisis» por el incremento del impuesto a la exportación de gas argentino.

    «No hablaría de crisis. Hay un problema específicamente de dependencia de un insumo de nuestra matriz que está subiendo de precio, pero eso no es crisis», subrayó.

    Subrayó que «al no haber gas siempre existen insumos alternativos». «Chile enfrenta un desafío, ya que importa tres cuartas partes de la energía que consume, lo que nos pone en una situación de vulnerabilidad frente a este aumento que hemos visto en los precios de la energía, y también a las interrupciones en el suministro», admitió la funcionaria.
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