19 de octubre 2001 - 00:00

Gobernadores y Nación cerca de un acuerdo tras ríspida negociación

La Nación y las provincias encararon anoche en Olivos, pasadas las 23, el último tramo de la negociación de un pacto financiero que les permita superar la crisis. Aseguran que será el principal acuerdo que se haya hecho entre Nación y provincias, partes en permanente conflicto. Hay puntos que todavía deben discutirse, tarea a la que dedicarán Nación y gobernadores el fin de semana. Las provincias admiten cobrar parte de la deuda en bonos LECOP y participar de la renegociación de sus compromisos con la banca privada. Les conviene porque inducirá a una significativa baja de los intereses. Este acuerdo lo considera clave Cavallo dentro del paquete de medidas que se anunciará en forma inminente. Queda, sin embargo, por resolver un problema no menor: que las provincias acepten desde enero de 2002 no tener más un "piso" o un mínimo garantizado de envío de fondos desde la Nación por reparto de impuestos.

La Nación y las provincias encara anoche en Olivos, pasadas las 23.00, el último tramo de la negociación de un pacto financiero que les permita superar la crisis y abrochar el que la administración aliancista considera puede ser el principal acuerdo que se haya hecho entre esas dos partes que viven casi en permanente conflicto.

El último papel que había anoche sobre el escritorio de Chrystian Colombo contenía la propuesta final de los gobernadores de todos los partidos:

Las provincias aceptan que las deudas existentes y que sobrevengan por no cumplimiento de los envíos de fondos por debajo del piso de coparticipación federal de impuestos sean liquidadas la mitad en efectivo y la mitad en bonos LECOP con cargo a la Nación. Ese piso es de $ 1.364 millones y el gobierno, según los gobernadores, ha incumplido en agosto y setiembre. La diferencia, sin embargo, aceptan éstos que se les pague en títulos hasta 13% del total adeudado.

Aceptan «bancar» además las provincias la emisión de bonos LECOP con cargo a sus fondos hasta cubrir el monto de una masa salarial mensual. En total eso suma el monto ya adelantado de $ 1.300 millones.

Las provincias además reclaman sentarse en la mesa en la cual la Nación negocia un canje de la deuda que tienen los estados con la banca privada. Hasta ahora han estado afuera de ese acuerdo, que está muy avanzado, porque admiten que les conviene una «nacionalización» del problema deuda. Pero tampoco quieren quedarse afuera de los detalles finales de un tema que les es propio. La demanda de fondos en la banca privada está considerada como una de las causas de las altas tasas de interés y el canje de deuda vieja a corto plazo por deuda nueva a largo plazo Cavallo cree hoy que es clave de la reactivación.

• Finalmente, reclaman que la Nación les reconozca dentro de la deuda global una diferencia por pago de tres puntos del IVA desde 1994 que Domingo Cavallo, dicen, les debe y que monta cerca de $ 1.200 millones.

Este paquete de iniciativas es el resultado de una larga jornada de reuniones. Primero los gobernadores en la sede del FMI en la mañana, por la tarde los aliancistas con Fernando de la Rúa, Chrystian Colombo y Domingo Cavallo que acercaron la primera propuesta de los mandatarios. Anoche, de nuevo en el CFI, los gobernadores ajustaron la propuesta final que anoche negociaba en gobierno Colombo con los emisarios radicales Pablo Verani (Río Negro), Roberto Iglesias (Mendoza) y el provincial Jorge Sobisch (Neuquén). El novelesco Colombo prefirió hablar de «non paper» para describir la propuesta que recibió de los mandatarios, así como debió describir la presencia del peronista Eduardo Fellner como la de un «no negociador» ya que éste no quería asumir la representación del dividido frente de gobernadores peronistas.

Hay un último punto que debe resolverse durante el fin de semana, durante el cual los funcionarios quieren darle la puntada final al pacto que posibilitará, consideran, bajar significativamente la tasa de interés porque permitirá que las provincias salgan del mercado de demanda de dinero.

Es la pretensión de Cavallo que las provincias acepten que no haya más piso mínimo de coparticipación desde enero próximo. Desde el acuerdo de la era Machinea ese piso es de $ 1.364 millones pero la Nación dice que desde la vigencia del déficit cero (se reparte lo que se recauda) ya no tiene sentido. No ha dicho cuál será la merma, o si dejarla flotar al ritmo de la recaudación. En estos términos esto parece difícil de aceptar por gobernadores que vienen de ganar elecciones para el peronismo.

Las provincias no aceptan ese criterio al creer que la Nación puede hacer recortes en sus gastos hasta cubrir ese piso
pese a que no hay crédito externo ni aumento en la recaudación.

Según confiaron anoche fuentes del PJ y la Alianza, los mandatarios provinciales enviaron la contrapropuesta al Ministerio de Economía, que les había prometido enviarles rápidamente unos $ 600 millones en bonos LECOP.

En opinión del gobierno, se trata del acuerdo más serio confirmado hasta ahora. El clima en que se gestó fue agresivo por parte de los mandatarios provinciales -hubo encontronazos y discusiones en el CFI, por ejemplo entre el salteño
Juan Carlos Romero y el interventor en Corrientes, Néstor Aguad-aunque, conscientes de la gravedad de la crisis, también están dispuestos a encontrar una vía de solución entre el misionero Carlos Rovira y el chaqueño Rozas.

Romero
, gobernador de Salta, puntualizó anoche los términos de la contrapropuesta hecha al gobierno, subrayando «la buena voluntad» expresada por los mandatarios de la Alianza. Al mismo tiempo destacó que «nosotros evitamos hablar directamente con Colombo y con Cavallo porque sabíamos que podíamos entrar en un callejón sin salida».

El maratón de reuniones de ayer acentuó la percepción de que los gobernadores, pese a encontronazos dialécticos estridentes, han formado un frente común. El método para enfrentar esta negociación, que se cree se cerrará a más tardar el martes próximo, cuando regresen a Buenos Aires
los gobernadores, es qué pone cada uno: los peronistas ponen la presión política por haber ganado las elecciones, los radicales ponen a sus amigos y contactos dentro de la administración.

Ese frente actúa con palomas y halcones. Entre los peronistas el ala negociadora la encarna
José Manuel de la Sota y, con algo más de rigidez, Carlos Ruckauf y Carlos Reutemann.

El ala más dura la asume Néstor Kirchner. gobernador de una provincia como Santa Cruz sin grandes problemas financieros, lo cual le permite un discurso más reivindicativo y rebelde. En el medio está el Frente Federal de gobernadores, que coordina el misionero senador electo Ramón Puerta y que se expresa desde el Consejo Federal de Inversiones, que preside el puntano Adolfo Rodríguez Saá.

Entre los aliancistas el ala negociadora está a cargo del mendocino
Roberto Iglesias y el chubutense Carlos Lizurume. El ala dura está a cargo del sanjuanino Alfredo Avelín y el entrerriano Sergio Montiel.

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