Cuando está terminando el año 2002 muchos advierten que el golpe institucional que se desarrolló entre el 19 y el 30 de diciembre del año pasado y provocó la renuncia de De la Rúa primero y Rodríguez Saá después, terminó siendo un golpe contra los ahorristas y los pobres. Los beneficiarios del golpe fueron los empresarios que pudieron aumentar los precios y licuar sus deudas. Por más propaganda mediática que hagan, los responsables de tan alevosa e injusta redistribución de la riqueza terminarán siendo responsabilizados por el pueblo. Para conquistar el poder se valieron de la desesperación de los pobres y de los ahorristas que el 19 de diciembre del año pasado volcaron su bronca a la calle. Pero, inmediatamente los traicionaron con la devaluación, la pesificación y la creación del «corralón».
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Duhalde y Alfonsín buscan desesperadamente un candidato que levante las banderas del «cambio de modelo» que ellos dicen haber puesto en marcha. Se ilusionaron con embarcar a Reutemann en esa carrera. Pero el avezado piloto tiene muy en claro que lo invitan a correr con un modelo mucho más obsoleto que el de la década del '90, y por supuesto, les dijo: «corran ustedes».
Como las encuestas desfavorecen a cualquier candidato que intente levantar las banderas de la pesificación y la devaluación, ahora se ilusionan con que Duhalde puede ser el candidato, con el argumento de que evitó la «guerra civil» y el «caos económico» a que llevaba, según ellos, el modelo de los '90. Sería muy bueno que Duhalde se animara a presentar su candidatura, porque de esa forma el pueblo tendrá la oportunidad de hacerle conocer, sin intermediación mediática, qué es lo que piensa sobre su gobierno.
• Clave
Si la competencia electoral fuera entre Menem, Duhalde, López Murphy y Carrió quedaría claro que la gente ya no deberá optar entre un caudillo peronista y un caudillo radical. Lamentablemente el debate corre el riesgo de plantearle a la gente la opción entre los errores de los ochenta y los noventa, sobre todo si los medios de comunicación y el gobierno continúan demonizando a la convertibilidad y olvidando a la hiperinflación. Pero confío que la gente terminará votando a quien sea capaz de rescatar lo bueno del pasado, sin reiterar los errores de quienes gastaron irresponsablemente y utilizaron el dolor del pueblo para apropiarse del poder y licuar las deudas de sus empresas y provincias.
La clave para que la Argentina vuelva a crecer y ofrezca oportunidades de progreso a todo su pueblo está en recuperar la confianza de trabajadores y ahorristas y lanzar a los empresarios hacia la creación de riqueza y no hacia la apropiación indebida de la propiedad ajena.
Los responsables del actual gobierno, nunca podrán lograrlo, pero, para que quien gane las próximas elecciones tenga chances de hacerlo, es importante que Duhalde y su gobierno sean evaluados en las urnas de inmediato y no cuando el paso del tiempo haga olvidar a la gente todo el sufrimiento que le causaron.
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