La revista británica «The Economist» publicó un artículo sobre el control de precios en Venezuela titulado «Escasez entre la abundancia». En la nota se hace referencia a la falta de algunos productos básicos de la dieta venezolana en las góndolas de los supermercados como la carne, los porotos y el azúcar. Estos faltantes surgen como consecuencia de las regulaciones para frenar la inflación ( fijando precios máximos) establecidas por Hugo Chávez en 2003. Cualquier parecido con la realidad argentina es pura coincidencia.
El último sábado de marzo la ancha avenida Bolívar se transformó en un « megamercado» al aire libre organizado por el gobierno. Compradores, mayoritariamente de las partes más pobres de la ciudad, formaron colas para adquirir alimentos a precios oficiales, algo casi imposible de encontrar en los negocios comunes.
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¿Quién controla la oferta de alimentos y por qué un país con tierra fértil y abundancia petrolera tiene problemas para alimentar su población de 27 millones? Estas son preguntas que opone al gobierno izquierdista de Hugo Chávez con el sector privado.
Venezuela es uno de los países con mayor inflación del mundo. Inclusive los precios de los alimentos crecen más rápidamente que el índice general. Esto es a pesar de -y también por la causa deque los alimentos, los medicamentos y los servicios básicos se encuentran bajo controles de precios desde 2003.
La carne, los porotos y el azúcar son algunos de los muchos productos que, de vez en cuando, desaparecen de las góndolas inclusive del Mercal, la cadena de supermercados del gobierno. A menudo, sin embargo, estos bienes pueden ser encontrados a precios mucho más altos en ventas callejeras.
El gobierno tiene una simple respuesta a este interrogante. Según Chávez «es parte del curso del capitalismo». En febrero, el presidente declaró la guerra a los «acaparadores y especuladores», publicando un decreto con sentencias de hasta seis años para cualquiera que interfiera la oferta de alimentos.
Muchos empresarios y dueños de negocios tienen una visión diferente de la oficial. Se quejan de que los precios fijados son tan bajos que están obligados a vender a pérdida. Si no lo hacen, se arriesgan a multas, cierres temporarios, expropiaciones e inclusive encarcelamiento. . A fines de marzo el gobierno cerró 17 carnicerías acusándolas de no cumplir con las regulaciones de precios. Chávez advirtió que si necesita asumir el control de toda la industria alimentaria, lo hará, aunque muchos venezolanos dudan de la capacidad del gobierno para hacerlo.
Los funcionarios aluden que el problema es el acaparamiento y no la escasez. Pero el ministro de Planificación, Jorge Giordani, admitió recientemente que el recalentamiento de la economía (creció más de 10% el último año) es la causa de la inflación y de la escasez. Además, el gasto público se duplicó en los últimos dos años.
Para Pavel Gómez, de la escuela de negocios venezolana IESA, existen dos factores más que explican la inflación: el control de precios, que fomentó la demanda y recortó la oferta, y la expectativa de mayores aumentos de precios.
Para empeorar la situación, el gobierno recientemente puso freno a las importaciones para proteger las manufacturas locales. Algunos podrán ahora quejarse de no poder conseguir lo necesario para elaborar sus productos de manera interna.