21 de septiembre 2005 - 00:00

Greenspan subió más la tasa (lo seguirá haciendo)

A pesar de los efectos económicos que causó el huracán Katrina en la economía estadounidense, la Reserva Federal volvió a subir las tasas un cuarto de punto para contener los peligros inflacionarios. Según la institución que preside Alan Greenspan, el golpe a la actividad económica será de corto plazo, pero el aumento del petróleo plantea nuevas presiones sobre los precios de la economía. Por eso los analistas descuentan que en noviembre habrá un nuevo incremento de las tasas hasta 4 por ciento anual.

Alan Greenspan
Alan Greenspan
Washington (Bloomberg, Reuters) - La Reserva Federal volvió a subir ayer la tasa de interés interbancaria en un cuarto de punto porcentual (0,25%), tal como esperaba la mayoría de los analistas del mercado. La Bolsa neoyorquina reaccionó con una caída de 0,70% promedio, el oro también retrocedió al igual que los precios de los bonos cortos.

El Comité de Mercado Abierto de la entidad que preside Alan Greenspan elevó la tasa por undécima vez consecutiva desde junio de 2004, para situarla en 3,75% anual. En un comunicado difundido luego de la reunión de ayer en Washington, la Reserva Federal reiteró su política de incremento «gradual» de tasas.

«Como se espera que la inflación subyacente se mantenga contenida, la comisión considera que el ajuste de la política puede ser retirado a un ritmo que es probable que sea mesurado»,
indicaron sus integrantes en la declaración.

• Objetivo

Esta nueva suba de la tasa de referencia, ampliamente anticipada por el mercado, busca combatir las expectativas inflacionarias en una economía en fuerte crecimiento.

Según los analistas, esta decisión revela la confianza de la Fed en la fortaleza de la economía estadounidense para absorber los miles de millones de dólares en daños causados por el huracán Katrina, que devastó la ciudad de Nueva Orleans y la costa del Golfo de México a fines de agosto.


Sin embargo, por primera vez desde junio de 2003, uno de los integrantes del Comité votó en disidencia.
La suba de la tasa de referencia fue decidida por nueve votos contra uno, el de Mark Olson, quien se manifestó por dejar las tasas intactas.

«Evidentemente, la Fed está mirando más allá hacia el corto plazo y continuando con la política implementada antes del huracán», dijo Gary Thayer, economista de AG Edwards & Sons.

La Fed también indicó que la inflación estructural permaneció contenida, pese al incremento en los costos de petróleo, sugiriendo que hay más espacio para nuevas alzas en las tasas. La decisión de la Fed impactó negativamente en los bonos de corto plazo. El rendimiento del título a dos años se elevó a 3,99% (antes 3,93%), y el del bono de referencia, a 10 años a 4,26% (4,25%).

Alentado por el renovado compromiso de la Fed para continuar controlando la inflación, el bono a 30 años bajó su rendimiento a 4,54%, mientras que el de los títulos a cinco años subió 4,06% (4,03%).

En cuanto al oro, los futuros cerraron apenas por debajo de los precios alcanzados en 1988, alentados por preocupaciones sobre inflación pero enfriando ganancias registradas en la madrugada.
El oro para entrega en diciembre en la división de metales COMEX de la Bolsa mercantil de Nueva York perdió 40 centavos, para finalizar a 470 dólares la onza, tras cotizarse de 467,20 a un nuevo máximo del contrato de 474,90 dólares.

• Dow Jones

Las acciones estadounidenses cayeron, sobre todo los papeles de compañías sensibles al costo del crédito. El promedio industrial Dow Jones bajó 76,19 puntos (-0,72%), a 10.481,44 unidades, mientras que el más amplio, Standard & Poor's 500, retrocedió 9,61 puntos (-0,78%) a 1.221,41 unidades.

El índice tecnológico compuesto NASDAQ perdió 13,92 puntos (-0,65%) y se ubicó en 2.131,34 unidades.


La Fed destacó hasta qué punto las perspectivas económicas son negativas tras el paso de Katrina. «Los gastos, la producción y el empleo van a caer a corto plazo», y eso «ha aumentado la incertidumbre sobre el desempeño económico a corto plazo», indicó el comunicado. Sin embargo, estos hechos «no constituyen una amenaza duradera» para la economía, señaló el banco central estadounidense.

Según la Fed, hay peligro de inflación. El alza de precios de ciertos productos energéticos, «las perturbaciones de la producción y de la infraestructura de refinación podrían aumentar la volatilidad de los precios»,
señaló.

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