Hay que eliminar sistema estatal de jubilaciones
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En referencia al pilar público se afirma que se brindarán prestaciones definidas a partir de «fórmulas de base actuarial que consideren la historia laboral completa». Al respecto debe tenerse en cuenta que la ausencia de registros adecuados tanto sobre los años de servicios como sobre la acreditación de las remuneraciones es un importante problema que enfrenta el sistema público y que favorece el fraude y las conductas oportunistas. No resulta claro cómo sería solucionado este problema en la propuesta presentada. Es necesario señalar que la falta de registros no es un problema que afecte al sistema de capitalización donde existe una correspondencia entre las prestaciones y los aportes del trabajador en una cuenta individual identificada y auditable. Asimismo, la existencia del sistema de capitalización reduce la posibilidad de fraude en el pilar público, al permitir utilizar los aportes realizados a las AFJP como fuente de información para el cálculo de las prestaciones de dicho pilar.
Con respecto al pilar de contribuciones definidas se menciona que «estará administrado por entidades con o sin fines de lucro», sin hacer ninguna referencia a la estructura existente de las AFJP. No resulta claro si se intenta modificar el actual marco regulatorio para permitir el ingreso de nuevos participantes al mercado o cuáles serían las reformas propuestas al respecto por lo que esta recomendación únicamente contribuye a incrementar la incertidumbre sobre qué es lo que realmente se está proponiendo.
Al referirse a la relación entre el régimen de capitalización y el de reparto se menciona la posibilidad de eliminar la opción entre ambos sistemas, estableciendo una división en base a salarios de forma que los individuos con sueldos menores a cierto nivel aportarían al sistema público y aquellos con sueldos mayores aportarían al sistema de capitalización o a los dos sistemas. En primer lugar no parece existir ninguna justificación para esta medida, y no se presenta en el documento ningún argumento que la avale. El establecimiento de este tipo de división no sólo implicará un mayor costo fiscal al tener que financiar el Estado la totalidad de los beneficios de los individuos de menores ingresos, sino que incluso podría ser considerada discriminatoria hacia aquellos obligados a participar únicamente en el sistema de reparto que no recibirían la mayor tasa de retorno ofrecida por el régimen de capitalización. Al disminuir los aportes a este sistema esta medida también reducirá los efectos macroeconómicos positivos asociados con los sistemas de capitalización, tales como el incremento del ahorro interno y el mayor desarrollo del mercado de capitales. También debe tenerse en cuenta que uno de los objetivos de los sistemas multipilares es permitir a los individuos una mayor diversificación del riesgo, de forma que sus ingresos en la vejez dependan tanto del sector público como del rendimiento del mercado de capitales. Al obligar a los individuos a participar únicamente del pilar público se incrementa el riesgo político que enfrentan, ya que sus ingresos futuros dependerán del estado de las finanzas públicas y la voluntad del gobierno de turno.
En realidad, todo lo que se viene discutiendo sobre la reforma previsional desde hace ya mucho tiempo es una excusa para ocultar el sentimiento anticapitalista, en particular en el tema previsional, que hay en el gobierno de Duhalde, porque a pesar de que no está escrito en el documento de la «Comisión de Expertos», una de las ideas que dan vuelta todavía por los despachos oficiales (particularmente por el de la ministra Camaño) es que desde un salario de $ 1.000 mensuales hacia abajo el trabajador esté obligado a aportar al sistema de reparto y que de ahí para arriba o para abajo el sistema de capitalización sea optativo. De esta manera, 75% de los actuales aportantes a capitalización pasarían a reparto, o sea, desaparecería el sistema de fondos de pensiones. Este el verdadero objetivo de muchos funcionarios del gobierno, que el sistema de jubilaciones vuelva al Estado.
• Soluciones
El sistema de jubilaciones y pensiones en general es cierto que tiene enormes problemas. Tomemos uno sólo que basta como ejemplo: dos tercios de la población no tiene cobertura de seguridad social dado que en capitalización aporta sólo un tercio de los afiliados (en reparto, la situación es peor todavía). Sin embargo, la respuesta adecuada no es eliminar el sistema de capitalización como en los hechos (por más disfraz que le pongan) pretenden algunos miembros del gobierno, sino encarar algunas de las soluciones del drama futuro que se está generando de que muy pocos tendrán cobertura previsional. Por ejemplo: férreo control de la recaudación previsional, fiscalización, control del trabajo en negro, reformas estructurales que promuevan el crecimiento sostenido (como, por ejemplo, eliminar el sistema de reparto), etc.




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