Otro triste récord de la economía argentina se conocerá hoy: el desempleo en octubre se ubicó cerca de 18,5% de la población económicamente activa y es el nivel más alto de la historia. Nunca una medición de la desocupación en octubre, cuando siempre el desempleo tiende a caer, llegó a índices tan elevados. En el último año, 500.000 personas perdieron sus puestos de trabajo, y desde octubre de 1998 la destrucción neta de empleos asciende a 1 millón. Con este dato, 36% de la fuerza laboral tiene problemas de empleo.
Otro triste récord de la economía argentina se dará a conocer oficialmente hoy: en el último año 500.000 personas perdieron sus puestos de trabajo, y desde octubre de 1998, tres meses después de iniciarse una de las peores crisis económicas que hayan vivido los argentinos, 1 millón de personas perdió sus empleos sin poder reemplazarlo por otro, ni siquiera en peores condiciones. En octubre pasado, se habrían relevado en la Argentina 2,6 millones de personas que buscan activamente trabajo y no consiguen. Un año atrás, en esta situación estaban 2,28 millones de personas y, tres años atrás, 1,6 millón.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Así lo revelará hoy el INDEC, cuando difunda que el desempleo en octubre ascendió a 18,5% de la población económicamente activa (PEA), el peor nivel de la historia argentina. Nunca en un octubre, cuando, por razones estacionales, siempre el desempleo tiende a reducirse, se registró un nivel de desocupación tan alto. Incluso, se estaría por encima de aquel mayo fatídico de 1995, cuando el contagio del efecto tequila disparó la desocupación a 18,4%. Con respecto a octubre de 2000, la tasa creció en 3,8 puntos porcentuales, subiendo de 14,7% a 18,5%. Esos 3,8 puntos porcentuales equivalen a la destrucción neta de medio millón de puestos de trabajo. Con respecto a octubre de 1998, el desempleo subió en 6,1 puntos porcentuales, equivalente a 1 millón de nuevos desempleados.
En octubre de 1980, la tasa de desempleo era de apenas 2,6%, y afectaba a 242.000 personas. En el mismo mes de 1991, el desempleo trepó a 6%, afectando a 696.000 personas. Es decir, que entre octubre de 1980 y octubre de 2001 la población urbana (que es sobre la cual se calcula la desocupación) creció 50%, mientras que la tasa de desempleo subió 612% o, lo que es igual, se multiplicó por 7,1 veces.
Pero ésta es sólo una de las caras del desempleo. Porque también la subocupación ha ganado lugar en forma vertiginosa entre los trabajadores argentinos. Los datos preliminares del INDEC indican que el subempleo de octubre rondará 18%, afectando a otros 2,5 millones de personas y elevando a más de 5 millones la cantidad de trabajadores que no tienen trabajo o lo tienen, pero en condiciones inferiores a las deseadas, ya que trabajan menos de 35 horas semanales, pero desean trabajar más (se incluyen aquí muchos empleados públicos provinciales que vieron reducir su jornada de trabajo). El subempleo creció así 3,4 puntos porcentuales con respecto a octubre de 2000 y 4,4 puntos si se computan desde octubre de 1998.
Entre desempleados y subempleados, 36% del total de la fuerza laboral argentina está desocupado o, lo que es igual, 36 de cada 100 personas consideradas económicamente activas están desempleadas o subempleadas. Triste realidad para un país en vías de desarrollo: no hay peor panorama para un país que no poder lograr (en tantos años) insertar en la actividad productiva sus recursos ociosos y deber pagar año tras año el altísimo costo de oportunidad que esto significa. Porque, de acuerdo con los datos que ha venido difundiendo en estos 40 meses el gobierno, el desempleo ha crecido muy fuerte entre gente con alto grado de capacitación.
Pero hay otros datos que no serán captados por la encuesta que hoy difundirá el INDEC y que se elabora sobre la base de unos 27.000 hogares de todo el país. Es que quienes en estos 40 meses han logrado mantenerse en sus puestos de trabajo han debido aceptar desde reducciones salariales hasta eliminación de horas extra o incremento en sus jornadas de trabajo sin pago extra para suplantar puestos perdidos.
Además, la medición del INDEC sólo cubre grandes conglomerados urbanos dejando fuera del índice lo que ocurre en ciudades más pequeñas del país. Algunas mediciones privadas señalan que hay localidades en donde el desempleo supera 30%.
Hay otros agravantes: la muestra del INDEC sólo indica lo que sucedió hasta octubre pasado. Pero, desde entonces, la situación laboral se ha agravado profundamente, y desde el mismo gobierno se reconoció ayer a este diario que si se mediera hoy el desempleo, se estaría por encima de 20%.
Pero no será el último récord que se conozca en los pocos días que faltan para finalizar el año. El lunes próximo, el gobierno deberá dar a conocer otro dato desalentador: la caída en el nivel de actividad del tercer trimestre del año sería significativamente mayor a la prevista, y el año terminaría con un PBI 3% menor al del año pasado, lo cual refleja claramente el deterioro tan grave del mercado laboral.
Dejá tu comentario