26 de junio 2003 - 00:00

Imponen límites al capital golondrina

La caída del dólar sigue preocupando al gobierno: ayer se anunció que pondrá limites al ingreso de capitales del exterior imponiendo un plazo mínimo de 180 días de permanencia en el país. Además, permitirá a las empresas realizar giros al extranjero en esa moneda, hasta ahora, una operación muy restringida. Todo apunta a intentar frenar lo inevitable: la apreciación de la moneda argentina. La liquidación de dólares de los exportadores es el principal motor de la oferta de la divisa en la plaza local y lo seguirá siendo. Llegan además fondos de EE.UU. y Europa a aprovechar 20% anual que dejan las tasas de las Lebac a doce meses. Con una economía creciendo -aunque no todo lo que podría hacerlo- como en la actualidad, el tipo de cambio se aprecia. Podrá tener un impacto muy leve hoy en la cotización del dólar, pero a mediano plazo no cambiará la tendencia de fondo. No afecta esta medida a las inversiones directas, dijo Roberto Lavagna ayer. No lo hubiera hecho de todas maneras, porque hoy no las hay y no habrá montos significativos en este sentido hasta tanto no se llegue a un acuerdo con el FMI y los acreedores.

El gobierno argentino anunció que aplicará una barrera contra el ingreso de capital financiero de corto plazo, denominado «golondrina», para procurar que estos fondos permanezcan por lo menos 180 días en el país. Así lo anunció ayer el ministro de Economía, Roberto Lavagna, quien aseguró que la decisión se toma para evitar oscilaciones bruscas del dólar, lo cual «no es compatible con el modelo económico argentino».

Quienes ingresen fondos al país para aprovechar oportunidades de corto plazo y decidan retirarlos antes de los 180 días serán penalizados con retenciones, que funcionarán como un impuesto. En los próximos días, el Ministerio de Economía y el Banco Central deben definir de qué forma se implementará este esquema, que entrará en vigencia en breve.

Lavagna, quien ofreció una conferencia de prensa acompañado por el secretario de Coordinación Económica, Leonardo Madcur, aseguró que este impuesto «no afectará a los capitales que tengan como destino al sistema productivo».

La medida busca apuntalar al dólar, que en los últimos días estuvo operando con fuerte presión a la baja.
Aún con compras del Banco Central que algunas jornadas compró un promedio superior a los u$s 50 millones, no consiguió evitar que la divisa perforara la barrera psicológica de $ 2,80.

El equipo económico espera que al desincentivar el ingreso de dólares para inversiones financieras, la cotización de la divisa comience a subir y tienda al nivel de los $ 3, considerado por Lavagna como el nivel óptimo para alentar al sector productivo
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Al mismo tiempo, y para apoyar la demanda de divisas, el Banco Central continuará flexibilizando la compra de dólares para las empresas. La idea es facilitarle al sector privado los procesos de renegociación de deudas con el exterior y, entre otras cosas, permitirle que compre divisas antes de que venza el plazo de pago.

«Nos preocupa tener un tipo de cambio lo más estable posible, porque hemos tenido una caída desde hace varias semanas. Pero no consideramos que esto sea bueno en lo que hace al nivel de actividad, el empleo, la recaudación y la competitividad»,
destacó.

El ministro justificó la decisión de controlar la llegada de capitales «golondrina», al recordar que en los últimos tres meses se pasó de 55O millones de dólares por mes a más de 900 millones en la oferta de fondos especulativos
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• Aliento

Las altas tasas de interés en pesos que el sistema financiero pagó en la primera parte de 2003 alentó un fuerte ingreso de dólares de corto plazo. Los inversores ingresan divisas, las cambian a pesos y buscan aprovechar estas oportunidades para luego, una vez que desaparece el incentivo del rendimiento, retirar los fondos del país (ver nota vinculada).

Esta tendencia se notó en distintos niveles: plazos fijos bancarios, aumento del volumen negociado en Bolsa y compra de Lebac. Anteayer, sin ir más lejos, se operó un nivel récord en los títulos que emite el Central, al ofrecerse más de $ 800 millones.

Aunque todavía no se conocen todos los detalles de la implementación, el gobierno busca aplicar un esquema que Chile aplicó durante la década del 90. Existe, de todas formas, una fuerte controversia respecto a que realmente aquellos controles hayan resultado de utilidad, también para evitar la apreciación cambiaria. El anuncio coincidió con la decisión de la Reserva Federal de reducir las tasas en los Estados Unidos a sólo 1% anual, el nivel más bajo desde 1958. Ante los bajos rendimientos que obtienen los inversores, parte está llegando a América latina, lo que en el caso de la Argentina está reflejando una apreciación cambiaria no deseada por el gobierno. En realidad, un problema no resuelto que tiene la Argentina es la escasa demanda de dólares, ya que el gobierno está en default y lo mismo ocurre con muchas empresas, que al no pagar sus deudas con acreedores externos no requieren de divisas, al menos en lo inmediato.

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