Desde antes de la apertura el mercado estaba preparado para otra de esas ruedas que se pueden definir como "de euforia". Como se esperaba, el Banco de Inglaterra y el Central Europeo recortaron sus tasas en 50 puntos básicos, en una maniobra que afirmaron no fue combinada, pero es la primera vez en años que con apenas horas de diferencia 3 de los 4 bancos centrales más grandes del mundo efectúan una maniobra de recorte "brutal", citando el mismo motivo: la caída global de la actividad económica. A esto se sumó Wal-Mart, que sorprendió anunciando un inesperado incremento en sus ventas y un reporte de pedidos de seguro de desempleo menor al esperado por los analistas. No debe sorprender entonces que, una hora y media después de la apertura, el Dow ganara 1,75% y las tecnológicas 2,50%, aunque fueran las empresas fabricantes de semiconductores la estrella del día, trepando más de 5%. Las cosas se mantuvieron estables hasta 15 minutos antes de las 14, cuando la Fed dio a conocer las minutas de su última reunión. En realidad, éstas no aportaron demasiado pero parece que movieron a muchos a pensar donde están parados. Desde el 21 de setiembre el índice de semiconductores ganó un impresionante 59%; si bien a la empresa de Sam Walton le fue bien, la competencia vendió menos y algunas tiendas de lujo como Burberry han disminuido en 50% las ventas; Enron (que ahora busca cualquiera que quiera quedarse con ella) caía otro 4%, desplomándose 80% en 3 semanas; cualquier nuevo estímulo de los bancos a la economía será sólo marginal (no es una cuestión de la dosis sino de que sea el remedio correcto), etcétera.
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