23 de septiembre 2004 - 00:00

Insistió Kirchner en que no habrá mejoras para bonistas

Néstor Kirchner habló ayer ante empresarios norteamericanos. En una presentación organizada por el Consejo de las Américas en pleno Manhattan, el Presidente insistió en que «no habrá una nueva oferta a los acreedores. La oferta que hay es la última». Aprovechó, además, para reiterar su embestida contra el FMI al solicitar que «se renueve la burocracia». Reacciona así contra las expresiones de Rodrigo de Rato, N° 1 del Fondo, quien había advertido el lunes que «la Argentina insiste con políticas del pasado». Las frases de Kirchner no impactaron en el ánimo de los inversores: primero, porque forman parte ya del estilo presidencial; y luego, porque al momento de lanzar en Dubai la primera propuesta a acreedores, el mensaje oficial también era «no se cambiará la oferta». En ese entonces el país prometía pagar 8 dólares por cada u$s 100 en default, y hace dos meses mejoró esa propuesta a u$s 20.

En pleno Manhattan, Jorge Yoma, Néstor Kirchner, José María Díaz Bancalari y Miguel Angel Pichetto se dirigen rumbo al Consejo de las Américas, ayer.
En pleno Manhattan, Jorge Yoma, Néstor Kirchner, José María Díaz Bancalari y Miguel Angel Pichetto se dirigen rumbo al Consejo de las Américas, ayer.
Nueva York, EE.UU. - Néstor Kirchner aprovechó un auditorio colmado de banqueros e inversores para referirse en su discurso -y también al recibir preguntas- a la renegociación de la deuda: «Les aseguro que la oferta es la última que vamos a hacer», explicó.

De esta forma, el presidente argentino buscó terminar con las especulaciones respecto de posibles mejoras en la propuesta para convencer a los acreedores o que pueda haber una segunda vuelta en caso de baja aceptación: «Aquellos que piensan y digan en el mercado que ésta no es la oferta definitiva y que haremos otra en algunos meses están equivocados». Así, reiteró que no habrá repechajes para quienes no acepten la oferta, al explicitar que las políticas «están decididas y son definitivas».

Lo escuchaban unos 350 hombres de negocios con intereses en la Argentina (que pagaron hasta 400 dólares el cubierto), convocados por el Consejo de las Américas. Primero hubo un encuentro privado con los treinta principales integrantes del Council. Luego fue el turno del almuerzo, todo en el Hotel Sheraton de Manhattan.

Kirchner dio un discurso de 32 minutos, en el que comenzó detallando la situación macroeconómica del país, luego siguió con la cuestión de la deuda y, por último, críticas al rol del FMI, similares a las que había pronunciado durante su presentación en la Organización de Naciones Unidas (ONU).

El Presidente fue presentado por la directora ejecutiva del Council, Susan Segal, quien se refirió a él como «un gran amigo», en una breve introducción que mezcló inglés con español.

En la mesa principal con Kirchner se sentaron el embajador argentino en los Estados Unidos, José Octavio Bordón; el delegado argentino ante la ONU, César Mayoral; y los senadores Miguel Angel Pichetto, Jorge Yoma y Mario Losada, además del cónsul en Nueva York, Héctor Timerman. También hubo empresarios anotados en ese lugar: Eduardo Elsztain de IRSA, la propia Segal, Edward Cloonan de AIG (una aseguradora estadounidense con múltiples juicios contra la Argentina) y Jorge Weiksner ( Credit Suisse First Boston).

• Expresiones

Una ensalada capresse, salmón con espárragos en salsa de verdeo y una tarteleta de moras fueron los platos que se sirvieron durante la presentación.

Estas fueron algunas de las principales expresiones de Kirchner en su discurso y durante un breve espacio de preguntas y respuestas:

Confiamos en un canje exitoso, en que los inversores nos apoyen en pos de una Argentina próspera y que vuelva a ofrecer oportunidades para todos los inversores.

• No estamos para hacer una oferta irreal y volver rápidamente a un nuevo default.

Ningún argentino está contento con el default, pero vamos a dar vuelta esta página triste y lamentable de la historia argentina.

• Nuestra economía sigue un curso de franca recuperación y hemos avanzando en cuanto a la reducción de los niveles de pobreza y desempleo.

• Las cuentas públicas nacionales presentan resultados superavitarios sin precedentes, que alcanzaron 4,1% del PBI. Consolidando la situación de las provincias, llegaremos a un superávit fiscal equivalente a 5 puntos del PBI.

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