15 de julio 2002 - 00:00

Insólitos mecanismos diseñan los comercios para vender en cuotas

Ante la recesión y la imposibilidad de vender con financiación alguna, los comerciantes minoristas instrumentaron mecanismos insólitos para volver a las cuotas.

Al estilo de un «ahorro previo», muchos ofrecen a sus clientes la posibilidad de pagar hasta con 3 y 4 señas semanales la totalidad de la compra sin recargos o diferencias en los precios.
Asumiendo así el riesgo de que al finalizar la transacción los valores de la reposición sean otros (por caso, ante una suba inesperada del dólar), aseguran que estas «señas extendidas» concretan ventas que no se podrían haber hecho con las tarjetas de crédito suspendidas.

El sistema funciona de esta manera: se divide el precio del bien que se va a adquirir en dos, tres y hasta cuatro partes iguales.
Por ejemplo, un tapado de $ 150 en 3 partes de $ 50. Se acuerda un día de la semana para cumplir con la fracción correspondiente a la seña. En la última semana -cuando se completa el pago-se puede retirar el bien sin cargo adicional, aunque el precio de venta al público ya no sea el mismo.

Este precio congelado es pérdida en potencia para los mayoristas, que obviamente no lo utilizan. «Somos fabricantes y no aceptamos otra cosa que el efectivo porque podemos perder mucho si aceptamos señas.

«En nuestros locales minoristas se hacen cada vez más ventas con señas porque muchos no tienen el efectivo para llevar una prenda», dijo a Ambito Financiero el encargado de un local de indumentaria ubicado en la avenida porteña Nazca al 500.

En general, no se aceptan señas en partes si la compra es inferior a los $ 70 o $ 100, según los casos. «Mucha gente cobra por semana el sueldo mensual y le viene bien pagar con seña. Dejan $ 20, $ 30 o $ 50 y se pacta según el caso. Cada vez más gente paga así», indicó Oscar Martínez, titular de un local de artículos de cuero de la galería Vía del Sol del barrio porteño de Once.

Varios negocios de Santa Fe y Callao también aceptan señas en cuotas. «Si me pagan con señas en hasta 3 cuotas, no modifico el precio. En cambio, con tarjeta en un pago tengo que recargar 20% porque me cobran una comisión de 5% y están depositando los pagos en 30 y 40 días», confesó a este diario Pablo, dueño de un local de zapatos y carteras ubicado en Paraná y Paraguay.

«Siempre existieron, ahora hay más clientes que pagan así, pero más de 30 días no podemos esperar los pagos», aseguró una vendedora del local La Marca, ubicado en Corrientes al 2600.

•Precios dolarizados

Sin embargo, no todos los rubros pueden financiar así las ventas. Por caso, los negocios de informática y de electrodomésticos que mueven día a día las listas de precio en relación con el comportamiento del dólar tienen vedada la posibilidad. «No podemos pensar en señas porque los precios están dolarizados para todos los insumos de computación», dijo un empleado de La Casa del Reciclado, ubicada en Larrea al 400.

Para los que quedan afuera de las señas, pero además, para quienes ya las ofrecen y no logran tentar a los compradores,
se está trabajando la idea de las «sociedades de garantía recíproca» y de «fideicomisos».

Uno de los proyectos parte del Ministerio de la Producción y propone que grupos de empresas y PyMEs de distintos rubros armen un fondo y reciban por el mismo un interés.

El sistema funcionaría de la siguiente manera: el cliente pagaría con cupones de la tarjeta de crédito en los comercios hasta en 8 cuotas. El comerciante que los recibe puede reponer mercadería con estos cupones y las fábricas, a su vez, convierten esos cupones en efectivo con un descuento. Ese descuento es el que pagaría el cliente en concepto de tasa de interés y la idea es que no supere 60% anual.
Hoy en día, quienes ofrecen pagos hasta en 6 cuotas, como las casas de electrodomésticos, cobran hasta 190% anual en concepto de interés.

Los madereros ya aportaron $ 15 millones para implementar este sistema. El sector de ciclomotores y bicicletas es otro caso.

Un proyecto similar es el propuesto por la Federación de Cámaras y Centros Comerciales de Capital Federal y la República Argentina (Fedecamaras).
La idea es que puedan utilizarse los bonos del «corralito» en todos los comercios para realizar cualquier tipo de compra. Según Rubén Manusovich, presidente de la entidad, «hubo conversaciones con el Banco Nación, con el titular de Garantizar, César Tortorella, para trabajar en esto. Pero, se complicó por la poca aceptación que tuvieron los bonos para los ahorristas». La idea se basa en nuclear por rubros distintos comerciantes y socios protectores (que son industrias locales y también extranjeras interesadas) y con ello financiar el proyecto. Según Manusovich, hasta ahora estarían dispuestos: los ferreteros (4.000 comercios que aportarían $ 1.000 y $ 56 millones de socios protectores); los comerciantes de artículos de limpieza (10 mil comercios con $ 1.000 cada uno y $ 90 millones de los protectores); de materiales eléctricos (2.000 comercios a $ 1.000 cada uno y $ 38 millones de socios protectores); de librería y papelería (6.000 comercios a $ 1.000 cada uno y $ 44 de socios protectores); de marroquinería, cuero y zapatería (5.000 comerciantes a $ 1.000 cada uno y $ 45 millones de los socios protectores) y casas de artículos deportivos y camping (3.000 comercios a $ 1.000 cada uno y $ 27 millones de socios protectores), entre otros.

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