Intentan reflotar acuerdos con china

Economía



Si bien Roberto Lavagna participará desde hoy del encuentro de la Organización Mundial de Comercio (OMC) en Dailan, China, las reuniones más importantes que el ministro de Economía protagonizará en el país oriental serán paralelas a esta cumbre. Hoy por la tarde y el jueves en Shanghai, Lavagna se encontrará con el ministro de Comercio chino, Bo Xi Lai, con un objetivo clave: hacia adelante será Economía y la Cancillería las reparticiones que continuarán manejando los hasta ahora fallidos acuerdos comerciales firmados en octubre del año pasado entre el presidente Néstor Kirchner y el premier Hu Jintao en la visita de éste a Buenos Aires.

Estos acuerdos, que comprometían supuestas inversiones chinas por u$s 20.000 millones, fueron negociados en algún momento por otros ministerios, entre ellos el de Infraestructura, que conduce Julio De Vido, y desde que se cerraron prácticamente no tuvieron avances de ningún tipo. Incluso, mencionan dentro del gobierno argentino, desde China se hablaría de la necesidad de modificar estratégicamente la situación y de elevar el tono de la relación diplomática sobre la que nacieron los acuerdos. En concreto, de lo que se habla es de eliminar de la relación la intervención de un curioso personaje, el representante del banco portugués Espirito Santo, Helder Bataglia, que en su momento fue el que introdujo gran parte de los acuerdos que luego fueron firmados por Kirchner y Jintao.

La situación de los tratados bilaterales firmados el año pasado, y que desde este viaje de Lavagna a China hacia adelante serían manejados por Economía y la Cancillería,es la siguiente:

Inversión en ferrocarriles. Se prometían unos u$s 8.000 millones en vías férreas, nuevas estaciones y compra de bienes de última generación incluyendo máquinas y vagones (pasajeros y cargas) para todo el país. De todos los proyectos fallidos, éste podría ser el único que tendría una segunda oportunidad, pero sólo si vuelve a ser negociado directamente por el gobierno argentino y el chino. Sucede que China tiene interés en invertir en un trayecto que una los campos argentinos de donde proviene la soja que anualmente compra ese país (y que este año superarán los u$s 2.000 millones, tanto la semilla como el aceite, y que en los próximos 5 años llegarían a los u$s 4.000 millones) con los puertos chilenos. La idea china es abaratar costos, previa firma de un acuerdo estratégico con la Argentina que además evita la intervención de los « brookers» que habitualmente realizan las transacciones de compra y venta de commodities. Este tema será analizado durante 2006.

Hidrocarburos. Los acuerdos hablaban de una inversión de u$s 5.000 millones para la exploración y producción de hidrocarburos en territorio argentino. La idea desde la Argentina, traída en realidad por los representantes del banco Espirito Santo, era que China aporte dinero para que la estatal Enarsa explore en el mar austral la existencia de petróleo. El gobierno de Kirchner había hecho un primer intento para un proyecto de este tipo con la brasileña Petrobras, que hasta ahora no tiene mayor destino. El gobierno chino, desde que Jintao abandonó la Argentina, ni siquiera habló del tema.

Viviendas populares. El gobierno chino se comprometía a aportar unos u$s 5.000 millones para la construcción de viviendas populares en todo el país. En este proyecto, también suspendido y sin novedad, lo que hubo en realidad fue un mal entendido. Desde la Argentina se entendió que China aportaría el capital y la construcción, y que al país le correspondería la entrega de mano de obra y materiales para la construcción. China entendía el proyecto de otra manera: la Argentina aportaría los fondos, o parte de ellos, y serían empresas chinaslas que llevarían adelante las obras. Cuando las dos partes finalmente entendieron qué era lo que la otra proponía, el proyecto quedó archivado.

Comunicaciones y tecnología satelital. El compromiso se basaba en una inversión de aproximadamente u$s 1.000 millones en estos dos rubros. Se habló hasta de lanzar al espacio un satélite bilateral y de establecer un vínculo de cooperación científica conjunta. El capítulo no fue olvidado porque en un aspecto, aunque menor, estaba vinculado a acuerdos firmados anteriormente por los dos países desde los días de Eduardo Duhalde. Se trataba del intercambio de software y el compromiso de compra de películas y material gravado. En realidad, lo que se está haciendo es exportar la elaboración de software por tener los técnicos argentinos un buen nivel de preparación y bajo costo en dólares de contratación, y, en el caso de las películas, vender material filmado (telenovelas y películas) para emitir en la televisión china.

Pago de la deuda. Hoy puede ser considerada la propuesta más utópica de todas las que se mencionaron en su momento para ser negociada con China, pero en su momento, unas semanas antes de la llegada del premier Jintao a la Argentina, era el principal capítulo que «off the record» más querían difundir los funcionarios más cercanos a Néstor Kirchner, fuera de la jefatura de Gabinete. La idea era intercambiar unos u$s 20.000 millones de deuda con el FMI por un monto similar, teóricamente con menores intereses y mejores plazos, con China. Unos días antes de la llegada del premier chino, fue el primer tema desmentido.

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