23 de septiembre 2003 - 00:00

"La Argentina deberá elevar a 4,5% el superávit primario"

Para el ex secretario de Hacienda Pablo Guidotti, el gobierno argentino deberá elevar el superávit primario hasta 4,5% del PBI para que todo el peso de la reestructuración de la deuda no recaiga en los acreedores. «Será muy difícil convencerlos de arreglar con la Argentina cuando otros países están haciendo esfuerzos mucho más grandes en materia fiscal para seguir al día.»

Para Guidotti, que actualmente se desempeña en la Universidad Torcuato Di Tella, la propuesta que presentó el equipo económico «es muy agresiva», lo cual podría «demorar más de lo deseado» las negociaciones. «Para 2005, la Argentina debería tener normalizado el acceso a los mercados de capitales, ya que deberá hacer frente a fuertes vencimientos de BODEN.»

Estos son los principales párrafos de la entrevista:

Periodista:
¿Cómo evalúa la presentación efectuada por el equipo económico para reestructurar la deuda?

Pablo Guidotti: Este mecanismo de propuesta inicial unilateral no es lo usual. En general, se trata de consensuar algunos puntos básicos primero con los acreedores. Se trata de un comienzo, ya que la oferta de canje llegará más adelante. No se explicitaron en detalle qué tipo de bonos se presentarán. Pero en medio de estas generalidades, sí surgieron algunas definiciones, como el nivel de quita de 75% del valor nominal de la deuda que será renegociada.


P.:
¿La quita está en línea con lo que se esperaba?

P.G.: En términos generales sí, aunque debemos esperar más detalles. Un dato no menor es que no se habla de una quita del valor presente de los bonos, sino directamente sobre el stock nominal, con lo cual se apunta a una reducción sustancial de entrada en el monto de la deuda. Esto lo demuestra también la rebaja sustancial en la relación de deuda contra PBI que se produce inmediatamente tras la reestructuración, según el plan presentado.


P.:
¿Qué le parece la decisión de no considerar los intereses vencidos?

P.G.: La lógica indicaba que lo no pagado desde el default hasta ahora en materia de intereses se acumula y luego se capitaliza para formar parte de la deuda a reestructurar. Ese hubiese sido un tratamiento más liviano para el acreedor. Incluso, en muchos procesos los tenedores de bonos en default exigen que los intereses se pongan al día para aceptar la propuesta de renegociación.


•Incógnita

P.: ¿Cómo ve los plazos para completar la reestructuración?

P.G.: Los acreedores, desde ya, no aceptarán alegremente la propuesta argentina. La incógnita es si el paso del tiempo corre a favor del deudor o del acreedor. En mi opinión, si esto se posterga, va en contra de la Argentina, porque se deberá recuperar rápido el acceso a los mercados de capitales para pagar las amortizaciones de BODEN que se acumulan desde 2005.


P.:
Pero con esta propuesta, Lavagna no parece demasiado apurado por cerrar la negociación por la deuda.

P.G.: Implícitamente están dando esa imagen, sobre todo con la cláusula de no pagar los intereses vencidos. Es ponerle de entrada un costo al acreedor antes de arrancar las negociaciones. Pero hay que darse cuenta de que no cerrar la reestructuración de la deuda eventualmente puede volverse en contra de la Argentina. Si los acreedores llegaran a la conclusión de que sin acceso a mercado de capitales no pueden resolver el problema, los tiempos jugarán en contra del país.


•Realismo

P.: ¿Coincide en que ésta es una propuesta «realista», como afirmó el ministro en la presentación?

P.G.: La expresión de propuesta realista está vinculada a los supuestos macroeconómicos que se proyectan, sobre todo, en materia de crecimiento y de ahorro fiscal. La Argentina necesita un superávit primario más alto. Pretender que los acreedores acepten una quita de 75% ante un superávit de sólo 2,4% a nivel nacional cuando otros países hacen esfuerzos mucho mayores es complicado. Tampoco será sencillo para el gobierno sostener que hasta 2013 no se reduce la exposición de los organismos multilaterales en la Argentina.
Se trata de una postura agresiva, ojalá funcione, pero es el inicio de un proceso que llevará muchos meses.

P.:
¿Esta posición agresiva puede funcionar como ocurrió en la negociación con el FMI?

P.G.: El problema es que este tipo de planteos no funciona igual en todos los campos. Lo que hizo la Argentina fue que el acuerdo no fijara ningún parámetro en la negociación con los acreedores. Al fijar metas para 2004, según lo negociado lo que salga como tema fiscal para 2005 y 2006 depende de cómo culminen las negociaciones con los acreedores. Sería sorprendente que este esquema resulte en un éxito rápido.


P.:
¿Cómo cree que se encaminarán las negociaciones?

P.G.: El gobierno tendrá que reconocer un superávit mayor. Si pretende una quita muy alta, además, deberá efectuar algunos pagos en el corto plazo.

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