La Argentina reanudó sus envíos de carne vacuna a los Estados Unidos suspendidos desde agosto pasado aunque no pudo evitarse un clima de controversias entre productores y funcionarios por la real situación sanitaria del país.
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Unas 3 mil toneladas de carne fueron embarcadas ayer en el Aeropuerto de Internacional Ezeiza con destino a Chicago a través de United Airlines. La operación se concertó a un precio promedio de 7 mil dólares por tonelada, lo que representa un negocio de 21 millones de dólares, con cortes de cuadril y bifes anchos y angostos con un componente de 200 toneladas de Good Beef, marca perteneciente al frigorífico que ocupa el octavo lugar en el ranking de exportadores.
La carne fue finalmente embarcada luego del levantamiento de la veda impuesta por el mercado americano tras la reaparición de fiebre aftosa en el país, fue faenada y procesada en el frigorífico Argentine Breeders and Packers que pertenece al grupo Pilagá de Hughes, provincia de Santa Fe.
El envío estuvo compuesto por 1.500 toneladas de carne Angus calidad certificada y otros 1.500 de cortes de calidad sin certificación de raza. El frigorífico emisor exporta unas 15 mil toneladas semanales y ya planificó otro embarque similar para la semana próxima. Luego del acto mediático, los funcionarios y exportadores argentinos manifestaron la expectativa de que Canadá --hasta julio pasado uno de los principales compradores de carne argentina-libere su mercado la semana próxima.
El titular de la Secretaría de Agricultura, Antonio Berhongaray, anunció que durante los próximos 90 días «se otorgará un reintegro de 5 por ciento a las exportaciones cárnicas para compensar las pérdidas sufridas por los frigoríficos durante la interrupción de las exportaciones» por la aftosa.
La Argentina había sido declarada «país libre de aftosa sin vacunación por la OIE (Oficina Internacional de Epizootias), en mayo último, pero la aparición de los focos de enfermedad activó todos los mecanismos de protección de mercado y los Estados Unidos y Canadá cortaron rápidamente sus compras de carne argentina. También dejaron de comprar carne fresca Chile, Uruguay y Brasil, aunque estos dos últimos países también sufrieron focos aftósicos. Uruguay, no obstante, pudo habilitar más rápidamente el acceso al mercado de los EE.UU., mientras la Argentina seguía negociando con los organismos sanitarios. Finalmente, el viernes los EE.UU. liberaron el ingreso de carne argentina aunque quedó un sabor amargo que podría perjudicar a otro sector: la Argentina liberó el ingreso de carne de cerdo con hueso desde los Estados Unidos a cambio de la agilización del mercado de carnes vacunas, según indicaban ayer desde la Asociación Argentina de Productores Porcinos. De hecho, desde el SENASA, se destrabaron los cerdos americanos durante el último mes mientras se negociaba la apertura del mercado de carnes vacunas.
El reingreso de carne argentina a los EE.UU. se da justo cuando recrudece la ola de versiones sobre la existencia de focos de aftosa en el país, situación negada por funcionarios nacionales y provinciales. Esta coyuntura se registra también en simultáneo con el resurgimiento del mal de la «vaca loca» en Europa, hecho que ya deprimió el consumo mundial de carnes.
Berhongaray comentó precisamente ayer que la Argentina invirtió u$s 300 mil en una campaña publicitaria que se realiza en dos diarios alemanes en la que se busca «rescatar las cualidades del ambiente natural y de pastos». Esta situación, destacada por el funcionario, ya provoca resquemores entre los productores ganaderos bajo el esquema de feed-lot, ya que el marketing argentino, avalado por el gobierno, impulsa el sistema pastoril en desmedro de otros esquemas de producción.