30 de septiembre 2008 - 00:00

La crisis en EE.UU. prueba la teoría de las catástrofes

El crecimiento lineal no existe. Una controvertida teoría matemática de los años sesenta: «La teoría de las catástrofes» -cuyo autor René Thom mereció las más altas distincionesdemuestra que la hipótesis de continuidad de las curvas es falsa y que en algún momento las curvas se discontinúan. Esta teoría aplicada al crecimiento acaba de recibir una dramática constatación.

A pesar de todas las transformaciones que ha sufrido el mundo desde mediados del siglo XIV, el capitalismo sigue siendo obstinadamente fiel a su origen: una apuesta. Su instrumento privilegiado sigue siendo el mismo: el crédito. La bancarrota de Lehman Brothers evoca esa marca genética indeleble.

¿Cuál es la diferencia entre el riesgo que corrían los comerciantes venecianos, cuando adelantaban fondos para equipar frágiles navíos que debían recorrer el mundo, para comerciar especias en el lejano oriente, y las garantías más frágiles aún que ofrecía una franja cada vez más numerosa de adquirentes potenciales de viviendas?

El capitalismo hizo muchos esfuerzos entre tanto para reducir el riesgo: mejoró notablemente la tecnología de los navíos, produjo la revolución industrial, la revolución informática y perfeccionó hasta límites indecibles las técnicas de previsibilidad, y cuando todo parecía controlado de nuevo la explosión devastadora de la crisis. ¿A quién atribuir la responsabilidad sino a la naturaleza intrínseca del sistema?

  • Interrogantes

  • Frente a la inexorabilidad de los hechos, uno puede plantearse un doble interrogante. El primero, si el capitalismo puede ser sustituido por otro sistema que combine el crecimiento con la estabilidad total. En la actualidad, la única respuesta que se puede aportar es negativa. El comunismo que se presentó en el siglo XIX como alternativa racional al capitalismo, se derrumbó a fines del siglo XX en los países que lo habían experimentado históricamente. En realidad, se trató solamente de Rusia que durante un largo período combinó estabilidad y crecimiento. En China el crecimiento recién aparece cuando su gobierno se decide a adoptar las pautas de funcionamiento capitalista.

    El segundo interrogante es qué se puede hacer desde ahora en más para incrementar la previsibilidad. La respuesta depende de cuál de los dos términos de la ecuación privilegiamos. Si optamos por la estabilidad, es posible quizá generar condiciones de mayor certeza. Pero, ¿quién quiere un mundo de inmovilidad sin progreso científico, técnico, social o individual? Si privilegiamos el crecimiento, no lo construiremos sin inversiones, sin crédito, sin apuestas, sin riesgos.

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