17 de mayo 2002 - 00:00

"La industria caería hasta 40%"

"La devaluación no sirvió para reactivar. Incluso empeoró la situación. Es posible que la industria caiga 40%, salvo los sectores que tienen financiamiento." El diagnóstico pertenece a Abel Viglione, hoy escéptico por los datos sobre la producción industrial de abril. Dice que sólo, y en el mediano plazo, un cambio político podría regenerar la confianza. Apela a la religión como único camino a una potencial reactivación. Las principales declaraciones del economista jefe de FIEL a este diario fueron las siguientes.

Periodista: ¿Puede haber cierto leve optimismo a partir de los datos de producción de abril?


Abel Viglione:
No. Lo que marcan los números es que en el primer trimestre la caída fue de 18% en promedio y que en el segundo sería de 15%. Es lógica esta reducción, ya que la comparación anual se hace contra niveles cada vez menores de actividad industrial.

P.: ¿Pero hay sectores que muestran cierta reactivación?


A.V.:
Son puntuales y vienen de niveles muy deprimidos. Se trata de los plásticos, químicos, carnes rojas y petroquímicos. Sólo reaccionaron los bienes exportables y que tienen la posibilidad de financiarse desde afuera del país.

P.: ¿Qué pasa con el resto?

A.V.: Simplemente siguen destruidos y sin posibilidad cercana de crecer. Aquí hay capacidad ociosa en la mayoría de las plantas (entre 45% y 48% en promedio), sin financiamiento posible a la vista.

P.: ¿La devaluación no ayudó a estos rubros?


A.V.:
La devaluación, salvo rubros muy puntuales, no sirvió para reactivar, incluso empeoró la situación. En teoría deberían haberse beneficiado los exportadores potenciales y los sustitutos de exportaciones como textiles y calzados. Pero todos sufren el problema de la falta de financiamiento.

P.: ¿Cuánto puede caer la industria este año y qué pasará luego?


A.V.:
Puede caer entre 13% y 15% en 2002. Y, para adelante, comparando con el comienzo de la devaluación, no se sorprenda si llegamos a 40%.

P.: ¿El gobierno no pudo prever esta situación?


A.V.:
El gobierno tenía que elegir entre dos novias feas para casarse. Una era emitir y la hiperinflación. La otra era no emitir y evitar el despegue alocado de precios. Cualquiera de las dos decisiones daba igual en este tema. Las dos eran más recesión.

P.: Estamos en mayo de 2002, ¿qué puede hacerse para volver a crecer?


A.V.:
Los católicos ir a la iglesia; los judíos, a la sinagoga y los musulmanes a la mezquita. Si es ateo, está en serios problemas...

P.: ¿Por qué se llega a esta situación?


A.V.:
Aquí se rompieron contratos, se violó la seguridad jurídica y no hay sistema financiero y no lo habrá por mucho tiempo. Estamos en un nivel de confianza cero, y sin posibilidades ni instituciones creíbles para reconstruirla.

P.: ¿Ayudaría un cambio político?


A.V.:
Puede ser. Sería a esta altura la única salida. Pero igual no generaría un cambio inmediato. Sólo a los seis meses como mínimo, lentamente, volvería algún tipo de confianza.

P.: ¿Sirvió para algo la creación del Ministerio de la Producción?


A.V.:
Para confirmar que funcionaba bien la Secretaría de Industria.

P.: ¿Y el cambio de ministro de Economía?


A.V.:
Lo único que se hizo fue continuar con la política de Remes Lenicov con otras caras y perdiendo tiempo. Sólo cambiaron las personas porque, como dijo el ex ministro en un reportaje de su diario, cuando no tenga más apoyo político me voy. Es lo que tendría que hacer luego Roberto Lavagna si le pasa lo mismo aplicando igual plan que Remes.

Entrevista de Carlos Burgueño

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