15 de diciembre 2004 - 00:00

La peor hora para el Mercosur a 10 años de su creación

Al cabo de 10 años desde su creación como Unión Aduanera, el Mercosur atraviesa su peor momento. Los síntomas más evidentes de la crisis son técnicos. Ayer, Roberto Lavagna advirtió que se mantendrá la pretensión argentina de establecer salvaguardias (cupos o tasas de importación) para proteger a la industria argentina. Desde Brasil, funcionarios prometieron contraataques, como dejar de comprar trigo argentino (amenaza recurrente). Mientras, los empresarios siguen ejerciendo presión sobre el gobierno de Lula da Silva para que el bloque regrese a su estadio de zona de libre comercio. En un nivel más profundo, el conflicto es político. La Cancillería argentina comenzó a hacer movimientos expresos en el orden internacional para evitar que Brasil se quede con una banca permanente en el Consejo de Seguridad de la Al cabo de 10 años desde su creación como Unión Aduanera, el Mercosur atraviesa su peor momento. Los síntomas más evidentes de la crisis son técnicos. Ayer, Roberto Lavagna advirtió que se mantendrá la pretensión argentina de establecer salvaguardias (cupos o tasas de importación) para proteger a la industria argentina. Desde Brasil, funcionarios prometieron contraataques, como dejar de comprar trigo argentino ONU, en una eventual reforma de ese organismo. Desde Itamaraty se comenzó a sospechar que esta tensión esconde una movida más inquietante de Néstor Kirchner: realizar su propio acuerdo comercial con Estados Unidos a cambio de un apoyo irrestricto de George W. Bush y el Tesoro norteamericano frente al Fondo y a los acreedores organizados. Sería, para Brasil, el final del Mercosur. Néstor Kirchner y Lula da Silva intentarán,el viernes, poner paños fríos sobre este campo de conflictos. Pero no tantos como para que suene razonable la iniciativa que se discutirá en Ouro Preto en el marco de esta discordia: la creación de un parlamento del Mercosur. Una ocurrencia que sólo inspira humoradas, como la de quienes dicen que se trata de un invento duhaldista para exiliarse de un país hegemonizado por Kirchner.

Roberto Lavagna reiteró ayer que en 2005 la Argentina insistirá en aplicar salvaguardias contra algunas importaciones brasileñas y que el próximo año no habrá libre intercambio de automóviles con el país vecino. El ministro de Economía dio estas definiciones ayer en diálogo con la agencia «Reuters», a 48 horas de su presencia en Ouro Preto para participar de la última cumbre de presidentes del Mercosur de 2004.

Para Lavagna, «el Mercosur va a servir en tanto y en cuanto apliquemos el Tratado de Asunción, cosa que hasta ahora no ocurre. Hay que tomar el toro por las astas y ver qué hay que hacer para que los objetivos y algunos de los instrumentos planteados en Asunción estén plenamente operativos». El Tratado de Asunción, firmado en 1991 y que dio origen al bloque, dispuso la libre circulación de bienes y servicios entre sus miembros (la Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay), pero también la coordinación de políticas macroeconómicas para asegurar condiciones de competencia adecuada entre los países.

Para Lavagna «en tanto no exista la coordinación macroeconómica, se trata de eso, de incorporar salvaguardas y acuerdos sectoriales» para limitar el comercio.

• Electrodomésticos

En agosto, la Argentina aplicó trabas a las importaciones de electrodomésticos de Brasil, forzando un acuerdo entre productores para limitar la participación que los brasileños fueron adquiriendo en el mercado argentino. Las trabas y la pérdida de participación de la Argentina como destino de las pujantes exportaciones de Brasil han llevado a influyentes empresarios brasileños a pedir un cambio de reglas en el Mercosur para convertir la unión aduanera en una zona de libre comercio. Lavagna fustigó esa propuesta.

«El Mercosur es un mercado común o no es nada. Los problemas que hoy existen de competitividad relativa entre la Argentina y Brasil no se solucionan haciendo una zona de libre comercio»,
explicó el ministro, uno de los impulsores en la década de 1980 de los primeros acuerdos de integración entre la Argentina y Brasil. «No vamos a aceptar el simplismo, la idea de que una zona de libre comercio resuelve los problemas. Es una idea absurda. Las asimetrías entre nosotros no se resuelven por ir a una zona de libre comercio. Es de una liviandad total», agregó Lavagna.

• Automotor

El ministro argentino también se refirió a la situación de un sector crucial del Mercosur, el automotor. En los últimos años, las inversiones se volcaron masivamente hacia Brasil, cuya producción ha crecido en participación dentro del mercado argentino. Un acuerdo entre Brasil y la Argentina firmado en 2000 disponía la liberalización del comercio de automóviles en 2006, que hoy se realiza bajo un sistema administrado.

Pero Lavagna reiteró que su país no liberará en la fecha prevista el comercio de ese sector. Según Lavagna,
«no habrá libre comercio de automóviles en 2006. Como tema de fondo eso está decidido. Lo formalizaremos en su momento adecuado, pero es una decisión». Al preguntársele si Brasil aceptaría esa decisión, Lavagna respondió: «Hay que preguntarle a Brasil. Observamos que ha habido comprensión».

Según un estudio del privado Centro de Estudios Bonaerense (CEB) de la Argentina, desde 1998 se instalaron 10 plantas de vehículos en Brasil y ninguna en la Argentina, mientras que de los modelos asignados a la región por las empresas instaladas en ambos países 22 se destinaron a Brasil y sólo 7 a la Argentina.

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