La UIA sólo recogió diatribas y promesas

Economía

La cúpula de la Unión Industrial Argentina se vuelve de Brasilia con las manos vacías. En las cuatro reuniones que mantuvo (con tres ministros y con sus pares de la Central Nacional Industrial) lo que recibieron fueron desde duras acusaciones -el titular de la cartera de Industria, Luiz Furlan, les espetó: «No miran al futuro»- a las palabras de «solidaridad» del canciller Celso Amorim y el jefe de Hacienda, Antonio Palocci. Pero nada concreto en el tema de las asimetrías, los subsidios oficiales a la exportación y los créditos blandos del BNDES que se usan para comprar empresas argentinas.

La pretensión de máxima de los industriales era hallar algún eco en Brasil a sus reclamos por el abultado déficit comercial. En cambio, todos los interlocutores les hablaron de la «agenda positiva», de «salir juntos al mundo», de «apoyo a una Argentina que mire hacia adelante».

Ayer se vieron con Palocci; el encuentro había sido gestionado por la Cancillería brasileña para balancear la rispidez que había exhibido Furlan el día anterior. Lo llamativo del caso es que este ministro, accionista principal de la megaalimentaria Sadia, siguió con sus diatribas contra la Argentina: ayer afirmó que Brasil «invierte la mayor parte del tiempo apagando incendios con la Argentina, cuando la energía debería estar destinada para proyectos de interés recíproco». Y agregó que el tema de las salvaguardias para los sectores «sensibles» -el centro del reclamo de la UIA- ni siquiera está en la agenda, presente o futura: dijo que esas medidas serían «el entierro del Mercosur».

• Convenio

Palocci abrió el encuentro de una hora relatando que acababa de verse con Roberto Lavagna y habían convenido trabajar sobre la propuesta (en realidad reclamo) presentado por el ministro de Economía, tarea que de quedó en manos del subsecretario de Relaciones Internacionales, Luiz Pereira da Silva. Luego repitió lo dicho un día antes por el canciller Amorim, en relación a que «Brasil necesita una Argentina fuerte e industrializada».

Héctor Méndez
, presidente electo de la central fabril, le respondió: «Para eso necesitamos recomponer las cadenas de valor destruidas. Pero cada vez que un sector muestra signos de recuperación, la importación le pega muy fuerte».

Hubo tiempo también para recordar que la balanza comercial es hoy favorable en u$s 4.100 millones a Brasil, pero Palocci hizo a un lado el dato con el argumento de que «saben cómo son estas cosas: un año es favorable a ustedes, el siguiente a nosotros, y así sucesivamente. No es para preocuparse...». Le respondieron que muchas de esas exportaciones a la Argentina estaban siendo subsidiadas con fondos públicos que salían justamente de la cartera de Palocci. «Si hay subsidios y ayudas deben ser para exportar a países fuera del Mercosur, no intrazona», argumentó Méndez; el ministro dijo que tomaba nota pero no prometió medidas.

También el brasileño pidió la opinión de la
UIA en relación con las recientes compras de empresas argentinas por grupos brasileños, tal como había hecho con Lavagna (ver nota página 2) con Loma Negra. Le respondió Méndez que «nos gustaría que la Argentina hubiera tenido un período de estabilidad macro como para permitir la compra por un grupo de capital nacional».

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